martes, 27 de diciembre de 2022

AL FRÍO DE LA INFLACIÓN

EL FRÍO DE LA INFLACIÓN

Han vuelto los cotillones temáticos a los hoteles de la Costa del Sol, esa es la buena señal de de que nuestros organismos no están en “cuerpo de jota”; desde que me ajetrearon con  las doce uvas, probando un sorbito de sidra “pal niño”, nunca he participado en esas jaurías de lentejuelas y pajaritas de las despedidas de año, hasta que me surgió la municipalesca idea, de recobrar en la Plaza de la Constitución el viejo jolgorio del descorche colectivo. Lo cierto es que me inclino al bostezo de decir adiós, antes de pamparme los escotitos y transparencias y el chachachá que impera.

Ayer nos empapó el mundo informativo, del cúmulo de medidas tomadas por el Gobierno, para abrigarnos ante la caló inflacionista. La verdad es que de discutir sobre las palabras del Rey, el mensaje de Pedro Sánchez viene de tómbola, premiando con bonitos regalos.

Como me ha dado por no inscribirme en los medios de pago por la red, uno es conservador de papelera. Cada vez que le daba a la lista de los alimentos básicos exentos de IVA, se me difuminaban las letras; pero amén de la costumbre de llamar pan al pan y al vino capricho, nuestro consumo de Ministro, más la Sanitaria, debieran haber establecido un plan de dieta alimenticia, para saber lo que es bueno. De todas maneras lo más básico está en nuestra cartilla de raciocinio en el banco de alimentos.

Aunque con mascarillas, vamos a poder lucirnos con el billete gratis de cercanías, porque los de largura no están en el guión de la miseria. Lo que al parecer no tiene arreglo es el descuento de combustible, es decir, entraremos en combustión cada vez que llenemos el tanque de gasolina. No sé si ello convoca de nuevo a los transportistas a abandonar de surtirnos, veremos la papeleta. Pero como la contaminación cuesta a la Sanidad madrileña, más de 200 millones en nuestras reparaciones de urgencia, invitarnos a andar y a coger el trole colectivo es la más sana de las disposiciones monclovitas.

Lo del cheque de 200 euros, miraré en la ONCE, para ver si tengo la pedrea; pero de lo ya es seguro es que a les puretas no suben el 8.5 por ciento, aunque nos  han birlado las telarañas en el año que corre con nuestras cuentas enrojecidas.

No sé si una bufanda o un pañolito al cuello, pero es que vestimos demasiado veraniegos para la fría inflación que nos sofoca.

Curro Flores

 

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