TOCOLOGÍA MADE IN GALAPAGAR
Los de PREU y las del bastidor, somos una generación que después del saber acumulado en nuestras neuronas, hasta de lo más borde; estamos en la etapa de desaprender, ahí nos sobra espacio, pero nos falta tiempo, porque el horario del final del trayecto es supersónico.
Si hombres, desgranamos hacia la justicia de géneros nuestros privilegios patriarcales; si mujeres y más las comprometidas compañeras de la batalla feminista, arrancado parcelas de poder y entendimiento de la sociedad de los desafueros que sufrían. Todavía queda camino por recorrer, pero me invadía la idea, de que el comportamiento lógico nos debe de socorrer.
En los primeros de concejal de la democracia, tuve que poner orden en los comportamientos de algunos doctores y enfermeros, lo digo en masculino; por comportamientos ajenos a la ética de servidor público, casos contados, viejo tema, pero nunca a los de no llevar como propósito el bien y la salud de los enfermos que se dignaron ver cómo -ex humillantes- de la cartilla de beneficencia, es decir, de haber testimoniado en vano el juramento hipocrático.
Los del Cambio histórico, nos enorgullecemos de la Sanidad Pública, somos afines al Gobierno actuante, aunque protestemos de las lista de espera para que nos echen el “ojo clínico”. Tenemos argumentos de saber de carretilla para saber distinguir nuestras políticas y rebatir las propagandas adversarias. Pero desde la Ley del “sí es sí”, hemos entrado en la “etapa de montaña” del vertiginoso des aprendizaje, en un descenso peligroso.
Hasta Irene Montero, comunista desde los quince añitos, debe saber, de las consignas del imperio táctico soviético; el viejo dicho: -la carreta no se debe poner por delante de los bueyes-. Pero con su talante de querer distinguirse de las que la adelantaron en los avatares feministas, nos sorprende con peñascos de carbón, enterrados en el roscón de reinas, con la penalización de la “violencia obstétrica”, -¡chúpate esa!
La razón, la oposición y la profesión se han lanzado al ruedo de la protesta, del proyecto de la Ministra del racimo. Sería gastar pólvora inútil, si no incluyeran al presidente Sánchez en las lisonjas.
Queda un añito del “irenazgo Iglesias”, pero a no ser que trabaje desde lo más inexplicable de su moderno anti casticismo de fugaz galapaguera. Tengo ante mis ojos un “Manual práctico de la responsabilidad y defensa de la profesión médica”, creo le sería muy útil para poder entendernos en la misma jerga. Aunque sus instrucciones políticas, barrunto, es poner el carrito para atropellar la manada, por los restos de la Revolución de Octubre.
Curro Flores
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