sábado, 3 de diciembre de 2022

LA ALCALDESA DE MARBELLA

LA ALCALDESA DE MARBELLA

En el –desorden del día- se ha colado, entre lo balompédico, más algunas minucias de aprensiones de grandes alijos cercanos de drogas y enormes tragedias globales, la situación de sonrojo de la Ilma. Doña María Ángeles Muñoz Uriol, senadora y alcaldesa de Marbella.

Desconozco si desde la depredación de Gil, comenzada, aparentemente, con el negociete particular, de lucir el nombre de Marbella en las sudadas camisetas del Atlético Madrid, el equipo de su propiedad. Una ilegalidad que hasta el más lego de los ediles de nuestra geografía conocía. Las normas deontológicas sufren una degradación asistémica, en el ejercicio de la política en ese municipio del famoseo.

Como era obvio para cualquiera, el procesamiento del marido de la primera edila, más el de su hijastro, por blanquear dinero para el narcotráfico, tenía que salpicarle en todas sus formas a la señora Muñoz; por más que se empeñe el doctrinario de los populares en alejar el humo del hogar, del fuego cruzado municipal y de todas las noticias.

Evidentemente, en el manual de mastuerzos políticos, la mejor defensa es un buen ataque; por lo que a la ilustre oposición marbellí, empezando por el PSOE; se les está acusando de querer trasladar un asunto doméstico, al ámbito de la gestión del consistorio. Malas artes, cuando a cualquiera le puede salir una oveja negra en la familia, aunque desparrame el vellocino de oro en la alcoba, miopías del cariño.

Ya se sabe, por pasiva, que doña María Ángeles, ha aprovechado la oportunidad del barullo; para modificar la declaración de bienes en el Senado, por si las moscas; así que el común nos hemos enterado de la elevación a la alza de lo declarado, excesivo para todos los gustos, aunque para mí eximir un euro es demasiado, en la obligada conducta deontológica de un elegido por los ciudadanos.

Es muy seguro que yo haya vivido el plan antiguo de los inicios de la democracia, de intachable rigor en las conductas públicas, primando la transparencia entre  todos los deberes. Pero me resulta un insulto, los que quieren convertir el asunto en una refriega partidaria, sobre la que prima  una conducta laxa y bochornosa,  más que presuntamente impropia de los cargos que ostenta la Ilustrísima Titi; apodada así, hasta en desconfianza.

Curro Flores

 

 

 

 

 

 

 

 

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