PASMAROTES LEGISLATIVOS
Como cuasi todos los martes que no son puente, fiestas de guardar o sequía estival, participo en un debate radiofónico de los de otear la marcha política y lo marchoso de la vida con redes, con los queridos tuesdays. La gentil directora María José Vidal, quiso ayer que audiencia y contertulios nos ilustráramos, con el magistral criterio de don Ricardo Puyol, director de la Oficina contra el Fraude y la Corrupción de la Junta de Andalucía de recientísima creación.
Como madrugar y radio me acompañan, durante el trayecto a la emisora pude escuchar a son de semáforos, las noticias nacionales del orden del día, dígase, un amasijo de comentarios, sobre los cambios legislativos presumibles de los delitos de sedición y malversación; más el oasis impúdico del qatarismo luxury del Mundial.
Como del rifirrafe político conozco sus sintéticos voceríos, me tentaba bastante conocer el parecer técnico del señor Pujol. Aún a sabiendas que se opinaba sobre unos cambios legislativos no cristalizados, enviciado soy de saber letanías políticas; quedé muy agradecido por la clarificadora enseñanza sobre la protección de nuestro “bien jurídico”, nuestro patrimonio colectivo, ante administradores desleales. Pero, letra y música, me sonaron a las intervenciones de nuestros adversarios del PP sobre el asunto, atento radio oyente y lector de prensa soy; así que no supe quién tendría que cobrar los derechos de autor. Por lo que tuve el mal gusto de preguntarle sobre su nombramiento, a saber, sustanciado por abrumadora mayoría del Parlamento de las Cinco Llagas, con la abstención de los electos socialistas y no adscritos.
Aunque frecuento el nuevo Catecismo, nacido en francés, no el Ripalda; de mi experiencia de edil, siempre tuve a bien distinguir el cuidado por lo administrado; aunque a veces tuviéramos que buscar subterfugios entre el entramado de leyes administrativas, para atender imperiosas y urgentes necesidades vecinales que, se superponían a las estrictas previsiones presupuestarias, con la amenaza de caer en desafueros; pero de eso a llevarse lo ajeno a tu casa, hay un mundo hasta en el Decálogo; al parecer desde el punto de vista técnico jurídico la tacha de corrupto no te la quitan ni el V.A.R., te lo lleves calentito o por mal ejercer tu oficio.
Encima como demócrata oficiante, hago el lelo, si pretendo distinguir el acto sedicioso realizado por lo civil, por lo militar o por lo religioso, en la protección de nuestro ordenamiento constitucional. En fin, por mis malos pensamientos, merezco de penitencia cien Credos de rodillas contra la pared, pero en latín.
Curro Flores
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