lunes, 23 de octubre de 2023

LA SOCIEDAD ADICTA

LA SOCIEDAD ADICTA

El estrépito de todas las redadas en la lucha contra la droga, en determinadas zonas de nuestra geografía urbana, ni fu ni fa, pasa con la indiferencia de lo cotidiano; pero si el aparato policial de intervención inmediata, hace estruendo en alguna de nuestras más sosegadas zonas de complacencia, la cosa se torna de castaño oscuro y llegamos a sentirnos estupefactos y rodeados por la lacra de los estupefacientes; eso pasó ayer en la barriada malacitana de El Cónsul, en las inmediaciones de Living Teatinos, al verse inundados de picoletos uniformados registrando un edificio; no muy lejos, en Puerto Sol, los vecinos de los chalets, hacen ronda desde el oscurecer, casi como los antiguos somatenes, pero desarmados, porque tienen el alma en vilo por la ola de asaltos en sus hogares. En fin, lo de vivir tranquilo es una quimera, como reza en las suspensiones, -por causas ajenas a nuestra voluntad- y a los costes imparables de las moradas. Leía para mí la entrevista a un desconocido, el general de la Guardia Civil, don Alfonso Rodríguez Castillo, que por su frontispicio me sedujo: -“La droga es un cáncer, podemos reducir sus efectos, pero no eliminarla”. Desde niño veía al Vacila, exlegionario, tan campante pasearse sonriente por El Perchel humeando olor  a zorrillo, en la pubertad la cosa se agudizó, al conocer que algunos de los que regateamos en la calle habían decaído en porretas. Doña Economía, de color salmón, nos dice que los españoles gastamos más en colocarnos que en zapatos, más de ocho mil millones al año; añado de talón, el doble de la caja de los supermercados DIA, un tercio de la de Mercadona, lo mismo que factura Carrefour y la mitad de El Corte Inglés. La misma entrada que la Costa del Sol tuvo en 2022 por los ingresos turísticos. En fin, si los datos son ciertos, porque el negro abunda, mi abaquito de jubilado me ha iluminado. Duras o blandas, su maléfica extensión mundial, no la apura un ejército de Eliot Ness; de ahí que me surjan más dudas que a la canción de Dylan, pero no quiero decir, -The answrer, my friend, is blowin´ in the wind-, porque la respuesta al brutal negocio de las mafias mundiales, debe tener más Ley que los sufridos agentes, para elegir soluciones y no extorsiones.

Curro Flores

 

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