VIVO SIN VIVIR…
Hoy celebra la Iglesia el día de la Mística Doctora, Teresa de Ávila; ayer ya no se sumaban conventos de Misericordia en Málaga, con su boquete en la fachada, para el torno en el que se depositaban los niños abandonados; así la recién nacida con su cordón umbilical lloraba, sabio alarido de socorro, que alertó a un vecino en calle Tirana de la tragedia de la desconsolada. Ella vive, está sana y la pudieron alimentar, más tarde vendrá su luego, si la generosa suerte no la acompaña. El gran Pope ruso, eleva una oración por sus mercenarios caídos. El vil Netanyahu, prepara el hoy el día de la gran venganza, sin que esté en sus cálculos crear corredores humanitarios en La Franja de Gaza, los inhumanos dirigentes de Hamas, alientan el suicidio colectivo de la población palestina en el asentamiento. Vemos nubes y sentimos que vienen gotas dominicales de hisopo tacaño, el otoño viene en carreta de bueyes remolones. En fin, tampoco sabemos qué pasa donde los conflictos no tienen para pagar el noticiero. La cosa no debe aterrarnos, porque ayer La Malagueta acogió una sesión de los Grammy Latinos urbanitas, mientras la luna buscaba asomarse; la alfombra roja se alarga con el ton y el son de aquí no hay miseria, mientras Paco aguante; aunque tenga traspapelado el Urbanismo, después de tanta vigilia con sus quinquenios erráticos de autocads buscando las alturas. “Vivo sin vivir en mi”, corrijo a lo de La Torre, -y tan altos bloques espero, que si muero no los veo-. Pero a la hora noruega, mis muermos sentidos estarán impacientados, esperando que el seleccionador Luis de la Fuente, le dé cancha al garabito malagueño Bryan Zaragoza, para sentirme una malaguita afortunado en el regate del tiempo perdido y añadido hasta el suspiro.
Curro Flores
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