A LA RULETA RUSA
El talentoso Ivo jugaba con sus gafas de realidad virtual a la montaña rusa, apenas sustentaba el equilibrio.
Horas después, allá adónde los fríos, daban las últimas órdenes y se calentaban motores de invasión.
Y crecen las noticias, hasta que el último palmo de libertad de Ucrania estaba encañonado.
El refugio del Metro impide a los chavales jugar a la table, el temblor del miedo es la única energía.
Los viejos tovarish, los de antes que el bolígrafo Montblanc de Gorvachev, firmara su dimisión, disuelta la URSS, nos quieren dominado de nuevo.
La posterior doctrina del yanqui Wolfowitz, la de su único imperio dominante en solitario, ha revuelto las tripas de la Historia.
El espía entronado en el Kremlin, desfila con tachuelas, y sueña que sus ukases traspasen sus fronteras.
Queda una sola botella de lejía en los estantes de la tienda, algunos llegan al cajero, apañan el hato y raudos ponen el pie en polvorosa a horizontes ignotos.
Nosotros seguimos enchufados al plasma, nombrando a su Putin madre.
Los ucranios piden ayuda a occidente, siempre impedidos, les apoyamos con la piedra filosofal del capitalismo, arruinar financieramente al oso ruso, y mucha solidaridad con abrazos de la Parca.
Qué pasaría, si los tanques rusos estuvieran en calle Larios, bajo las luces de Carnaval.
Qué pasaría, si nuestras jabegas destruidas en el rebalaje, no pudieran salir a pescar.
Qué pasaría, si de nuevo los cañones navales dispararan a la Desbandá 2022.
Qué pasaría, si los cruceros en el Puerto, fueran los buques de guerra del enemigo.
Qué pasaría, si no llegaran turistas al aeropuerto, dedicado en exclusiva a aviones de combate rugiendo.
Que pasaría, si los AVEs, fueran todos de mal agüero.
Qué desearía, ver a Putin empapado de vodka Smirnoff Red, frente a su espejito, jugando a la ruleta rusa, con su vieja pistola de tambor Sechkin, la de su pasado kagebista.
Qué pena la realidad real, hay un montón de juegos para superar el imaginario en la realidad virtual, para disfrutar en la montaña rusa, mientras sufren ukranios.
¡No a la invasión!
Curro Flores
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