DEL MANUSCRITO A LA TABLE
En el año terrible en que un niño es capaz de matar a sus padres por cortarle la WIFI, con las rumias castellanas del azar de Casado y su Mañueco, mi espejo interior cuasi secular, me lleva a repasar mi viejo manuscrito, aquel que don Manuel me enseñaba en la cocina, hasta que honestamente agotó todas sus sapiencias ante un rapaz sabihondillo de tebeos y letanías.
National Geographic, a todo color, me lleva a las viejita página final del ajado librito, ahora reeditado, dónde conocí los horribles saurios prehistóricos, ríete de Spielberg, esos me daban más miedo que su tiranosaurio de mentirijilla. La prestigiosa revista de fotos inéditas, ayer en table, me dice que los paleontólogos de urgencia, han descubierto que en los restos de un dinosaurio, se aprecian síntomas de enfermedad respiratoria, otro sin vacunar y en residencia.
Sanándome de mi encuentro futbolero del siglo, me encuentro a una sabia de Historia Antigua, doña Ana María Vázquez Hoys, la muy iconoclasta, en su recomendable conferencia en mi tableta y todas, me desmonta un universo de sapiencias que van desde mi manuscritito, a los manuales colegiales o universitarios, destruyéndome una inmensidad de dogmas que guardo en mi biblioteca.
Resulta que el teorema de Pitágoras, el de los catetos de toda la vida de dios, un jamón con chorrera, es un corta y pega, de la tablilla 322 de auténtico barro babilonio, datada 1800 años, mucho más o menos, antes de Cristo, porque de aquella época el carbono14, falla más que mi reloj de arena. Qué dirá mi “prefe”, el hermano Abilio, recientemente fallecido, ante el hallazgo en tablilla de toda su trigonometría sumerio-acadia, menos rollos griegos. Ese Hermano añorado, era capaz de enseñarme derivadas, “derribadas” en perchelero y, hasta el teorema del punto gordo con tiza de la auténtica.
Lo de Noé, un telediario mal contado de la época, hubo más de tres inundaciones desastrosas sin barco, ni parejitas; ni que decir tiene que lo de la costilla de Adán es un cuento chino de Fumanchú; el epopéyico Gilgamesh, más auténtico que el Hércules del musculoso Steve Reeves, en programa doble, a la porra mis años colegiales.
La augusta Catedrática, nos cuenta como lloró en 2002, con los bombardeos del Trío de las Azores sobre Irak, amén de sus nubes de muertos, estaban amontonando cumbres de escombros sobre las sabias tablillas de adobes de sus excavaciones, la muy docta, cree que las disputas del petróleo, no merecen tanto destrozo. Se le escapa que hay una tablilla, dispuesta a aparecer, dónde se destruía el mito occidental del siniestro TRÍO, en el que se descubre sus antecedentes familiares, semitas, de la tribu del moro Juan, manda tablillas y no tables.
Curro Flores
No hay comentarios:
Publicar un comentario