Cuidado que viene el Costco
En la Ciudad del Paraíso, la Málaga que vivió en su infancia Vicente Aleixandre, existe un parque comercial, Málaga Nostrum , de nostrum nati sin vitatis, salvo los aparcamientos, y el pestilente olor a nuestros efluvios, en levante y en poniente, nonstrum gran depuradora. Va a llegar el segundo hipermercado más grande del mundo, el Costco, la verdad es el sitio apropiado, porque anda a una parada de distancia de aquella isla formada hace milenios en la gran desembocadura del Guadalhorce, en la que según lo excavado en el Cerro del Villar, tomaron asiento los primeros fenicios, tan nostrum.
En las superficies comerciales, todo no va a ser negocio, el Costco que viene, se va a llevar por delante el ocio, las 20 salas de cine, los juguetitos para los niños, y sus aburridos restaurantes en cadena. Los urbanitas de la City, no podían consentir la pérdida del recreo y antes que el Costco nos devore, se van a instalar en otra parcela nostrum, diez salitas del cinema Paraíso, sus correspondientes masticaderos, con vocación de mejorar lo exhibido y comido, porque el llamado a desaparecer no daba ganancias ni para el vendedor de palomitas.
El Costco, viene con ese afán de permanencia, del que quiere llevarse hasta a los fenicillos a una guardería para enseñarle “membresía”, atentos al dato, para todos los listos del lugar que se lo sabían todo del mercadeo. La membresía, incultos, es la nueva cultura que se nos viene encima, para circular con el carrito entre los desfiladeros de miles de sus marcas blancas. Hay que pagar un abono anual de 36 o 30 euros, según clientes solistas o minoristas. Se acabó lo del mañana te lo pago, con la tendera de la esquina.
El Costco estará listo para después de los cines, ojo, y mucho antes, de la Exposición Universal del 2027, las regatas fantásticas y, un poco después de que Barcelona a nuestro lado sea una nadería, según De la Torre.
Y vino Bendodo, a señalar en el Museo Picasso que el PP está viviendo un periodo picassiano de arte abstracto, botarate, Picasso dijo: -“Me tomó cuatro años aprender a pintar como Rafael, pero me llevó toda la vida a aprender a dibujar como un niño”. En su partido, los pollitos peras de piscifatoría, han tardado aprender a joderla como un niño, en primero de su taller de aprendizaje político.
Curro Flores
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