viernes, 9 de septiembre de 2022

ANDAMIAJE LITERARIO

ANDAMIAJE LITERARIO

Hoy es día 19 de Agosto, aniversario de la Incorporación de Málaga a la Corona de Castilla, me vienen los recuerdos de la inolvidable conferencia del insigne historiador López de Coca, sobre aquellos truculentos acontecimientos entre cristianos y moros; era el pistoletazo de salida a los primeros fuegos artificiales de tronío en 1987. Nuestro nuevo paisanaje coronó Gibralfaro, lo celebraron con la primera Feria en 1587, así hasta la presente, a ocho euros montarse en los cacharritos, edificando la inflacción; en que Brahim malagueño es la estrella del Milan y por fin los jóvenes tendrán al dickjay en su escenario reedificado.

Muy a lo lejos se oye el susurro de una paloma, mientras el día se quita las legañas y la magnífica edicción de CIEN AÑOS DE SOLEDAD, de la RAE, me acompaña. Antes de irme para Macondo, disfruté con los cinco trabajos de los prologuistas, quienes me dieron por palabra un nuevo amén, edificar. Comienza Vargas Llosa: “El proceso de edificación de la realidad ficticia, emprendido por García Márquez...”.

Carlos Fuentes, Alvaro Mutis, García de la Concha y mi querido Claudio Guillén, dan sus agudas y ciertas solemnidades al libro, al que solo admiten comparar con los grandes textos de la Literatura universal, como uno de las edificaciones canónicas de todo lo escrito por el eterno contador de nuestras cuitas y ensueños.

Como me gusta llevar a retortero la lectura, acababa de llegar a la Alhambra con Washington Irving, después de hacer imaginaria, roncar mesones y descubrir agrestes costumbres, por los inmensos solares andaluces, desde Sevilla a Granada; sin AVE, ni la carretera del Cacerolo, a lomos de jamelgos de alquiler.

Quizá fuera el último texto que escribiera mi amigo Claudio Guillén, la fecha de edicción de su trabajo coincide con el año de su fallecimiento. Como eminencia en Literatura comparada, me han llevado de ida y vuelta, para decirme que lo escrito por Gabo, va desde un magnífico cuento, para fluir en una excepcional novela, sin perder las conexiones edificativas, de los dos generos tan dispares. Pero para sustentar el  devenir de la historia, dónde el tiempo se hizo verbo, se sirve de las centenas de años de la edificación de la Alhambra, en las que el añadido embellece al solar, sin perder la unidad del admirable Palacio granadino.

Casi me pasean al unísono Irving y Claudio, describiéndome los eurekas de su paseo por la residencia de los reyes nazaries, todo se entrelaza en sus estancias edificadas   en el interminable tiempo, como los vericuetos familiares e históricos edificados del ficticio pueblo colombiano de Macondo.

La solemnidad de los ladrillos bien puestos, me lleva al andamio del escritor que suda tinta, pero se reguarda del sol a sol de estos Lorenzos, aunque por pluma tuviera la de un pavo, la inconmensurable busqueda de la palabra-acierto, no la tiene que encontrar entre los zarandeos de la pluma de una grua de las torres, que me pretende edificar nuestro alcalde malagueño, para ocultar de nuestro horizonte Gibralfaro, e incluir entre los lemas de Málaga: “la más edificable”. Al llegar al final de las dos ficciones, con los prologuistas de escepción, me vendrá significar como se me ha edificado el alma enladrillada con tan buenos enlucidores palustres.

Curro Flores

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario