SOMBRA DE INMUNDICIA
Junto al edificio de la vivienda de mi difunta madre, desde que los albañiles repellaron su fachada hará la cincuentena, creció un ficus que su copa circular apaña una sombra de más de cien metros; bajo su esplendoroso verdor, el detritus vegetal y animal conforman una capa de suciedad resbaladiza, negada al pisotón sin riesgo.
Los vecinos, los maestros del Centro de Profesores, los aficionados de la Peña de Alora, pobres si aparcan bajo su copa, sus coches pueden dar el cante de salpicones marchitos. Una vecina me invitó a estas palabras de denuncia, porque para más limpieza, solo vio una vez los servicios municipales afanados con las mangueras y los cepillos; era porque trataban de arrastrar las huellas imperecederas de la calima. Obvio, el ficus no creció en la Alameda Principal, una mala sombra; ahora por sucio y de barrio, habrá que ponerle una cámara, para que se abochorne, después de cada manguerazo.
Los socialistas en el Ayuntamiento de Málaga, han lanzado una campaña contra el estado de desastre de la limpieza en las barriadas más populares, dónde el cepillo se ve más por la parroquia que por las calles. La campaña atiende al lema: -Quiero a mi barrio como calle Larios. “Ojos que no ven corazón que no sienten”. Hoy tenemos autobuses urbanos; bocas de Metro por doquier, sin inaugurar pero funcionando, la inaugurada por Juanma, todavía no le llega la bulla. Así que cualquier incrédulo de fe ciega en De la Torre, nada más se tiene que dar un garbeo para apreciar la mugre apacentando plagas entre el vecindario.
Teresa Porras, también concejala de la escoba, se ha liado a escobazos con el portavoz socialista Daniel Pérez, acusándolo de mentir a la ciudadanía con la campaña; para demostrarlo, después de limpiar una calle, va a poner cámaras, para que se vea la suciedad que se acumula de inmediato por la acción del ciudadano incívico. Así que cuidado, nos vigila la Big Sister.
Hace unos años, estaba frente a las puertas de la Casona del Parque, delante estaban dos concejalas del PP, perfectamente acicaladas, la de la chaqueta de moda, quizás rosa y más ceñida, apuraba la colilla que lanzó al suelo con gesto habitual. Ese lamentable detalle, me hizo recordar el paseíllo en trajes de novios que hicimos los ediles socialistas antes de constituirnos en el primer ayuntamiento democrático; un posterior ilustre, arrojó su colilla al Parque, reprendido por Aparicio, dijo: -no me la voy a meter en el bolsillo. Pedro se saco del bolsillo de su chaqueta un montón, como si fuera un cenicero ambulante. Gran ejemplo.
No sé si Teresa llevará ahora en el bolso, su cajita particular para la ceniza, para evitar que las cámaras le jueguen un penalti. De todas maneras, queda demostrado que la municipalización de los servicios de limpieza, no tienen nada que ver con su distribución de su acción entre los paganinis, aviso a la literatura barata de izquierdistas. También que el querido ficus necesita una manguera y una cámara a perpetuidad.
Curro Flores
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