sábado, 10 de septiembre de 2022

COPIAR Y PINCHAR

COPIAR Y PINCHAR

Modenna demanda a Pfizer y BioNtech por “copiar” su patente de las vacunas contra el Covid. No sé si es espionaje industrial en su vulgar expresión de “mangucia” en toda regla. Lo cierto es que si prospera la súplica, en todas las instancias judiciales que previsiblemente pasará en Estados Unidos y Alemania, les puede costar una pasta por el daño infringido.

Lo que no llegamos a leer los ciudadanes, protegidos por las patrias concernidas, es que a las compañías de copia y pincha, sus aparatos judiciales y policiales, no le han inciado una persecución de las del Fugitivo, para que en caso de ser verdad el robo, se les impongan unos jeringazos de sanciones, y sus propietarios más directivos, aprendan a cantar los cantos del Piyayo en el patio de la cárcel, hasta que le salgan más telarañas que al Conde de Montecristo.

Los litigios en las altas instancias bolsísticas, suelen ser de guante blanco y leve tos, para que el capitalismo no se afecte por sus levedades humanas. De las compañías farmacéuticas que tuvimos el infortunio de conocer sus nombre en la tortura pandémica, amén de algunas relacionarlas con las más codiciosas estrellas del Wall Street, vimos como se disparaban sus acciones a la par que vendían sus capsulistas a millonadas de euros a nuestros estados protectores.

Todavía no conocemos sus efectos secundarios, pero pronto los primarios australianos que van por el quinto pinchazo, nos dirán si los devuelven al corrar de las antipodas o quedan para el arrastre pegado a tablas. Mientras tanto la CIA seguirá investigando, si la historia empezó en un laboratorio chino o en una cobaya asalvajada. No sé cuánto gastamos en servicios secretos, nuestro Estado Autonómico a la vanguardia: desde los gestapillos de Madrid, los Mossos Bond, las Mata Haris con Boina, los patrióticos de Villarejo y los de toda la vida, para que entre los unos y los otros, tener menos resultados que Mortadelo y Filemón. Nadie se percató que las inyecciones eran fotocopiadas de la patente original, y si lo sabían, mejor no entrar en ninguna teoría, para que te llamen cospiranóico.

Mi amigo Bonifacio, que ha pasado por tener muchas devociones apostolares, desde Tomás de Aquino, Marx, Adam Smith, hasta el mismísimo Friedich Hayeck, por ser tan adaptable, está de lo más ufano; el patrono de las inyecciones será el Caco Bonifacio y Don Hilarión el de los vendedores de chanchullos.

Curro Flores

 

 

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