DESCUBRIR UN PATRONO
En mi juventud estaba de moda loar más a los proletarios que a los patronos, enemigo de lucha; encima los efluvios del nacional-catolicismo en declive, también habían sustraido nuestra atención de las sotanas, salvo las posconciliares, que hasta facilitaban los templos como lugares de encierro en la lucha contra el Régimen.
Así que hasta que me colgaron la medalla de edil, aunque fuera monaguillo de latinazgos en la infancia, “no sabía de la misa la mitad”; un “ora por nobis”, para salir del paso. A la postre, porté pendones en las procesiones.
El 18 de Junio, con el reloj de las crónicas, la Ciudad celebraba la fiesta de sus santos patronos, Ciriaco y Paula, con más paulas que ciriacos, nombre un poco chusco. Cada año el contumaz locutor, me ponía la alcachofa, casi al alba, para que diera el parte de quién eran nuestros patronos. Como en el cole, me hice una chuleta, sacada de la escasa información del Archivo Municipal. Así, fue como descubrí que para ser concejal de Cultura, entre muchos martirios de vana erudicción, había que ser un hagiografo de superior inventiva. De los martires, narré lo que no estaba escrito, desde las escenas del apedreo entre el monte Coronao y el Guadalmedina, con sus trágicos piñonazos lacerantes, a los milagros que llevaron a La Católica a edificarle una Iglesia por su ayuda para echar a los infieles. Ahora Martiricos se edifica en alturas, modas De la Torre, y de los martirios solo quedan los de los aficcionados de La Rosaleda, que desde la sumisión a la pasta del Coran, no levantamos un alirón.
De todas maneras, el nuevo estado constitucional, libra a los municipes de llevar en andas a los patronos desde la Manquita a la Iglesia de los Mártires, como fuera costumbre secular.
Como el móvil es más chivato que pegasus, sobre el 19 de Agosto, fiesta local, conmemorativa a la ligera, del quinientos y pico aniversario de la Feria, me tropiezo unos bytes, en los que mi viejo conocido, el padre García Mota; nos descubre que los de la Ciudad del Paraíso, tenemos otro santo patrono, San Luis de Tolosa. Como para hacerse un rosario de alubias negras.
San Luis, italo, de los Anjou del trono magiar, quién renunciara a coronarse en Nápoles; cuentan de él, sus cuentistas, era un alma misericordiosa y compasiva, que tomó los hábitos franciscanos, murió a los 22 años, después de haber ejercido como obispo de Tolouse dos años. Limpiaba leprosos, recibía cada día 25 pobres y hasta le salió una rosa en la boca a su muerte, quién da más. Su festividad se conmemora el 19 de Agosto, mira coincidencias, el mismísimo día que las huestes católicas expulsaron a los moros del Castillo de Gibralfaro. Por esa casualidad de calendario nos endosaron su patronazgo.
Si uno mantiene la curiosidad, descubrirá que el mártir San Sebastián, también ejerce nuestro patronazgo, ya no me extraña que tengamos muchos bastianicos por los pueblos aledaños. Si fuera del Vati, amigo de Francisco, le propondría la advocación patronal de un santo o santa a diario, para que nos pille el paro de fiesta.
Curro Flores
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