EL REGATE EN CORTO
Francisco de la Torre, por su largar trayectoria política, desafiando el fruto del azar de haberse encontrado el balón entre las piernas, con la sustitución de doña Celia; dictamina en una linsojera entrevista en ABC, que España necesita un presidente que vaya más allá del regate en corto.
La verdad es que el panorama político actual, estar fintando todo el día, parece ser obligatorio en el slalom de gobernar, porque luces cortas, largas o de calima, apenas llegan a alumbrar la siguiente curva. Siguiendo el simil del Alcalde, habría que tener las habilidades de todos los grandes del balompie para no caerse de bruces. De nuestra historia reciente, amén del “mágico” González, pocos referentes tenemos, para ver de largo, sin estar todo el día pendiente del gambeteo al pil-pil.
Una vez que uno se pone la camiseta verde y morá, me intriga ver el juego largo o corto, de un interior derecha, tan pegado a la banda a derecha que se me hace un carrilero de la defensa al extremo.
Si pienso en el prometido Auditorio, de tanto regatear en dos ladrillos, ha conseguido driblarse a si mismo, para meter de chorra un balón para la EXPO, de si le llega, ni me acuerdo empalmarlo.
Tuvimos la suerte que en el solar dónde se ubica la sucursal del Pompidou en el recinto portuario, se despejara la incognita, de no ponernos el satelite de un Súper; eso sí, para conformar la estética, decía que gourmet, para que nadie tuviera que pasear los kilos de papas entre turistas.
Pensando en Rocambole o en Topkapi, nos edificó su sueño de un Museo de las Gemas; que a la vista rápida duro un suspiro de 40 millones del arcón municipal, más que algunos traspasos veraniegos.
La sucursal del Museo Ruso al eterno retorno con la medalla Pushkin, quién podría prever los designios del Kremlin.
Siguió a pie juntillas el Plan Estratégico de Pedro Aparicio: Cultura, Turismo y Nuevas Tecnologías. A pesar del éxito conseguido, visto el despiporre, se me hace repensar como coronar la jugada con un sistema más cuidadoso.
Lo cierto es que de boleones hacia las nubes, tenemos un gran maestro, en proyectar torres en cualquier rinconcillo del cesped de Málaga, en el que se mantenga una brizna o una calva.
Curro Flores
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