LOS GUAPOS DE MÁLAGA
Ni Lorca y menos Borges, posaran en mí metáforas para retratar al “guapo” malagueño, una suerte de personajes de época que merecen pararlos en terracota, antes que embutan la cachicuerna.
Los figuras entraban en las tabernas con tronío, sacaban del fajín la faca, con tino la clavaban en el barril, y si un osado la arrancaba, tenía que vérselas a pinchazos en la calle con el “guapo”,para dictaminar quién de los dos se quedaba de guaperas ante los percheleros.
Esta es una de las causas por las que se crean las escuelas taurinas, para intentar erradicar de nuestro acervo cultural, las costumbres bárbaras que entusiasmaban al populacho en el siglo XIX; por los que los ganaderos de reses bravas están tan agradecidos a Fernando VII.
En 2022, las navajas siguen de actualidad, no solo en los escaparates de las armerías y ferreterías, que invitan a comprar el armamento de Stallone y sus mercenarios; también en las páginas comunes de noticias, antes de sucesos. En esta semana, un chavalote, le ha largado dos viajes al pulmón a su presunto contrincante, que le ha dejado sin fuelle de por vida; también, están los habitantes de Virgen de la Cabeza, sin ella, desde que un padre ha enviado al hospital a cuchilladas a su hijo, no era Abraham, para la que le hiciera el stop un ángel.
En fin, a veces, los machetes no nos dejan ver el bosque de los otros armamentos que pululan en la Costa del Sol, en manos de las mafias. Cualquier día los productores clandestinos de cannabis, protestarán por las intervenciones policiales que dificultan su producción y elevan los precios en origen. Está por ver, si se incluirá en el IPC, la inflación de las “papelinas”.
Por rajas, broncas, amenazas, topetazos y hasta por el hartazgo de uno mismo; contestan a las llamadas, “policía dígame”, 1.300 veces al día. Una de nuestros ángeles guardianes, que atiende el teléfono; nos dice que, -“a más población, más malos”. No seríamos dignos de la especie humana, si no cumplimos esas proporciones de maldad con creces.
Curro Flores
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