martes, 13 de septiembre de 2022

LUTO ANDALUZ

LUTO ANDALUZ

Bonifacio peroraba con la magnitud de Esquines el griego, mientras le interceptaron el seis dobles camino del cadalso; su fragor con inigualable acento cordobés, trataba de demostrarnos, por si no supiéramos, que don Juanma y Medio, era el presidente más parchoso que ha tenido Andalucía, decretando un día de luto oficial por la muerte de la Soberana británica. En un chiringuito, con la música a tope, satireando a las súbditas de su Majestad que. mostraban sus rojeces con las dores al sol, ni pintado su palabrerío.

Nos propuso a la partida de darnos un paseo por los rincones costasoleños de habla inglesa, a escote la gasolina, al final él y yo, por la ruta del luto sajón. El pantano de la Viñuela, era el primer destino, allí se agolpan los casoplones de los guiris con piscina, mientras el embalse se seca. Almorzaban ellos con sus excuse me, y risas habituales; con la cerveza enhebró la cháchara en la barra con un lugareño, por el que se enteró que un grupo de vasallas talluditas con los cámaras, venían de rodar una peli porno de las de la red; así que a las pancartas  de save our home, hay que añadir save our plató. Menudas plañideras.

Por los rizos axárquicos llegamos a Comares, daba por seguro Boni, que allí se habían instalado una cuadrilla de veteranos de las Malvinas, por la pela y el sol. Por duelo, unos rubiascos rojizos en un poyete, relamían una lata de una guinness negra. Los comareños nada más guardaban recuerdo entristecidos por Paco Maroto, mi amigo, gran rey de los Verdiales, y recientemente fallecido.

De la Venta Galwey  bajamos al Cementerio Inglés, con la puerta cerrada y las almas dormidas, para después dirigirnos al Camino de los Ingleses, y con la solana, pasar por Churriana, de la casa de Brenan al carril de Hutchinson, siempre despierto por el tronío de los aviones. Los británicos  al frente pero para rellenar el trasiego del aeropuerto.

Nos dio tiempo para otear un campo de golf frecuentado por los escoceses,  las banderas de los hoyos del green no estaban a media acta. Por fin aparcamos frente en un pub, lleno hasta las jarras, sin fútbol en directo, pero el bromista del dueño, les puso la final de la Champions, Liverpool-Real Madrid en señal de aflicción.

De broma dije, que yo era monárquico, de la parte pía del nacional-catolicismo, es decir devoto de los Reyes Magos, creencia que no me pasa con los años. Lo nuestro lo llevo de aquella manera, la Transición obliga. Pero el cuché monarquismo del presi andaluz, como a Bonifacio, me ha resultado una lamentable desmesura.

Curro Flores

 

 

 

 

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