viernes, 9 de septiembre de 2022

ANGUILAS, SALMONES, ESTURIONES Y MERLUZOS

Anguilas, salmones, esturiones y merluzos

Mis conocidos tienen la fortuna de ver la televisión más de lo que la lógica impone; algunos se plasman al mando firme del telediario de toda la vida, otros se dejan que las noticias rentables se las expriman los adalides de la libertad acaudalada. Con la familia repachingados o aislado, el telespectador está solo ante el peligro. Los que  nada más que esperamos balonazos y al Comisario Montalbano, vivimos ausentes de las primicias y primadas de la caja tonta.

Por eso, un buen amigo me alerta y se despacha esta madrugada, contra un arrebato de entusiasmo de la Primera, menudo ordinal de ordinariez. España que apenas tiene unas gotas de sudor para llenar los pantanos, los de la pertinaz sequía, se enaltece de cargarse 15 presas, porque las anguilas, los esturiones y los salmones, han dejado de ser navegantes y mueren encharcados.

Es lógico y hasta antitaurinamente un acierto, el clamor ecologista, pero a veces resulta tan peregrino, como el video de la joven archifeminista que avanza por la Nube, estigmatizando los helados machistas.

Los que ya no peinamos ni canas, antes de ver a Miguel Ligero, tuvimos que soportar entre los efluvios a orina del cine Plus Ultra, el NODO. La voz de mi amigo Matías, surgía después del taratí, con toda la alegría de su timbre singular, mientras de militar o paisano a un viejecito que se llamaba Franco, le bendecían unos chorros inmensos de agua, la vecina me repetía: -ya está Paco Pantanos...

Hasta que llegué al Chorro, los de la Costa, dificilmente sabiamos lo que era un embalse. Salvo medusas y restos de petróleo, nuestras aguas no nos mostraban sus boquerones por el rebalaje. En agua dulce presa, pude pescar la carpa distraida, insólita alegría.

A pesar de que a Emilio Lledó, ZP, le dio el encargo de mejorar nuestras teles oficiales, al menos decirnos sus padeceres, porque los achaques eran ultrasabidos; los logros no han quitado una lágrima de la avinagrada sospecha. La Uno y la Dos, son de oficio, papanatas del gobierno de turno, es decir, que la solemne impertinencia de alegrarse por la destrucción de las lagunas artificales, se traduce por una augusta memez del inquilino de la Móncloa.

La primera de la serie de Fumanchú, el peligroso amarillo, destruye un pantano, arrasando todo lo que al agua divertía, amenazando a la humanidad de seguir desempantanando. Ahora, es Pedro Sánchez, protector de carpas, salmones, esturiones el que se desenvuelve como una anguila con el telediario.

La noticia en la que me quedé, era la de los trecientos millones para las desaladoras que necesitamos con urgencia. Los payasos cuando acampaban en mi ciudad, donde los espontáneos les surgían de las gradas, para destacar de graciosos; tenían por costumbre de interrumpir sus diálogos con la pregunta: ¿Hemos atracado en puerto de mar?-Siiií, contestaba el Clown, -entónces ha gritado un merluzo.

Como a los merluzos, no hay ecologismo que nos proteja, al menos, den la noticia de que nos van a regalar un botijo, para liarnos a botijazos, porque para  llenarlos, ni gota.

Curro Flores

 

 

 

 

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