EL CABALLO DE TROLA
Trotar desde el gobierno de Santiago de Compostela a salvar España, con la leyenda del caballo blanco en la mochila; puede generar un universo de creencias, sobre las que salte a cabriola el universo de sus mentiras. El cobarde aldeano de Orense, está muy pagado, porque se constituyó en el fantasma del debate a tres patas, tan de cuerpo presente como el espectro galego, de las fantasías atlánticas de Álvaro Cunqueiro. Como la más pegajosa crema del factor solar, ideada para el cambio climático, es incapaz de quitarle su pávida cara de lápida; don Feijóo, no ha tenido otra cosa que usar de su mesnada para ir finiquitando su campaña, poniendo en almoneda los datos de empleo facilitados por la ministra de Trabajo y líder de Sumar, diciendo que están más maquillados que ella. La verdad es que el pretendido insulto, más que una gracieta, es una proclama a su machismo de origen. Es evidente que cada cual de los participantes en la tertulia, se atusó y puso sayo para epatar en el plasma: nadie quita que Pedro Sánchez, nos pudiera parecer un jefe de planta de caballeros en una gran tienda; que por ende el despechado Abascal, quisiera echar cuerpo adelante de jefe de seguridad de discoteca, y que Yolanda Díaz se acicalara como las genuinas bellezas de los anuncios de cutifina. Lo importante era como en el Tour, quién pedaleaba mejor ante la parroquia para lograr la cima, que fijarse en las gotas de sudor que le chorrean por sus rostros descompuestos por el esfuerzo. El ascensor de campaña, quizá le satisficiera aplaudirle la singularidad de su impostura, de destacar su soledad por ausencia; pero debió de advertirle que el héroe de Solo ante el Peligro, nos mostró un Gary Cooper valiente, capaz de jugársela en el duelo, sin huir ante sus peligrosos oponentes.
Curro Flores
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