UN DEMÓCRATA DE LIBRO
Alegría militante sentí y cierto asombro, cuando escuché al teléfono uno de nuestros eméritos exdirigentes, invitándome a sumarme a favor de Pedro Sánchez y la política llevada a cabo por su gobierno; como viejo mosquetero que participa sus interioridades en mis escritos, le respondí que podía multiplicarme, cual si tuviera la edad de la mochililla del puño y la rosa. No es baladí que los jubilados del PSOE, curtidos en mil batallas de poderes partidarios, estemos dando esta respuesta de unidad, frente a los que propagan nuestra división y desvarío ante las nuevas forma de hacer política, de nuestra primera coalición gubernamental. Como esta acción nació en Málaga, el manifiesto posterior de los dirigentes andaluces y la adhesión a él de figuras históricas nacionales, me ha entusiasmado el aleteo, al ver que en mis vuelos solitarios voy a sentir la compañía de nuestra gran bandada solidaria. Tiempo voy a tener de reivindicar los hechos reales del cambio producido en avances sociales y económicos en esta legislatura; pero como demócrata de profunda creencia, lo que ahora quiero destacar, es la actitud de Sánchez, convocándonos el 23 de Julio a las urnas, después del aviso recibido el 28 de Mayo. Cualquier gobernante que va a tener la oportunidad de presidir su semestre europeo, sabido de los réditos que esto aporta en imagen y nombradía electoralmente, como es costumbre sabida hubiera evitado adelantar las elecciones; también ni el pasado, ni las modas actuales, nos dan muchas pautas de esta acción de “demócrata de libro”, que al sentir el reflejo real de las papeletas autonómicas y municipales, haya hecho suya parte de la debacle, 3 puntos porcentuales menos que el PP contados. He dicho lo de “libro”, porque entre todas las puyas de la campaña de “derogar al sanchismo”, lo más fuerte de lo oído lo dijo un dilecto lector, psiquiatra de profesión, en el club Demos, quién me dejó trastocado con su diagnóstico, de que Pedro Sánchez acusa todos los síntomas de un “psicópata de libro”; sin la pericia de su oficio, aunque por los rastros de los titulares de cabecera y sus acciones soportadas, no sé que se diría de Aznar o Rajoy, posiblemente “psicópatas de apuntes de opositores”. Espero no tener que calificar a la “galerna del Finisterre”.
Curro Flores
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