domingo, 16 de julio de 2023

LA INCOMPETENCIA PERFECTA

LA INCOMPETENCIA PERFECTA

Dicen los maestros de la ciencia inexacta de la Economía, como tarabita de su chute de conocimiento, que cuando hay rivalidad entre los mercaderes, los consumidores salimos ganando. Los que conducimos carritos entre estanterías: sabemos que salvo Alcaraz-Djokovic, de pago; o Pogakar-Vingegaard, de gorra, no conocemos más pugna que el mercadeo del veraneo de Mbappe. Una mañana cualquiera de desaprensivo, junto al mitad, me zampé una chapata con bacon, la gentil camarera, me avisó con sorna, -“le va a llover el colesterol”; pero como en una visita a un laboratorio de la Universidad de Granada, dirigido por mi entrañable sabio Alberto Gutiérrez, aprendí de sus investigadores que para bajar el colesterol, no hay nada mejor que un trocito de cáscara amarga de naranja, para hacer sucumbir los efectos de ponerse tibio en una matanza. No sé si cuando paso por la puerta del bar, se dice el personal, -ahí va el de la cascara amarga. Con extrañeza no dudé hacerme creyente, del efecto benéfico de la amargura, pero la certeza me dice que, tras tantos años de conocerse el alivio, ni me lo receta mi médico de telefónica cuando ve mi peligrosa analítica, ni los farmacéuticos te venden un depurador tan enérgico y baratito, a saber lo que pagan los del negocio por las naranjas de  nuestro Valle del Azahar, las que se pudren en los árboles, esperando a Newton. Como lo del laissez faire, queda tan de creencias como lo del sexo de los ángeles o la igualdad de los hombres ante la ley, según mercado; los que somos machacones de izquierda, también nos quedamos como un pasmarote, porque aunque ganemos gobierno, los aparatitos del Estado, son incapaces de hacerle la prueba del alcohol a la borrachera de los precios que, con las nuevas tecnologías nos la ocultan las supercompañías expendedoras. De tan altas colusiones y trucajes, contra la competencia perfecta, la única conclusión válida es que los consumidores somos los incompetentes perfectos. Ojalá nos dure la paguilla para un caprichito.

Curro Flores

 

 

 

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