EL CIELO NO CONTESTA
El insulto de “estar como una regadera”, desde que el cambio climático ha dictado “la ley seca”, lo crea o no el “jumento” de Santiago Abascal, puede que constituya un elogio, porque estamos sequitos. Sin un charco, salvo el de las playas, caminamos al erial chupando un polo, porque echarle agua al gazpacho puede que lo racionen. Los alcaldes van largando bandos para no desperdiciar ni gota, jugándose la fama a chorritos. Joaquín Villanova, alcalde de Alaurinejo, bueno, Alhaurín de la Torre, porque el Chico se ha desarrollado en demasía, con un Victory Onueto, 2.10 metros, oro del mundial sub 19. Desde que tomara en el pleistoceno el bastón de mando; como su municipio es de verdes y moraos procesionista, hasta desfila el borrego de la Legión, visto que los únicos relámpagos son los ruidos de los aviones, sacó el trono por dos veces de San Francisco de Paula para que mojara a los parroquianos, pero tras más de 37 años al santo se le olvidó su oficio. La cosa tiene mochiles, porque don Joaquín prepara un bando, para que no se baldeen las aceras y los coches sigan color calima; hasta sus destacados jardines perderán el césped, no sé si sus atusados árboles perderán la color, y hará un lacrimoso ERE con la más alta tropa de jardineros por vecino del Sur de Europa. Es de explicar que el “de la Torre”, no le viene, por su alcalde vecino para la eternidad. Aunque le plantara el edificio para un psiquiátrico que dio origen a su Penitenciaria, cosas del viejo Paco en el franquismo, que no tuvo en previsión que la moderna Psiquiatría, sacaría los internos a la calle, a volverse locos dando una vuelta por el vecindario. No sé qué pasará con su acueducto de Zapata, si los polos de atracción: la visita al presidiario y la compra de macetas vivirán el estío. De todas maneras los que ronronean el Himno de Riego, pueden mojar su garganta en la Alquería de Mollina, donde detuvieron al general Torrijos, antes de fusilarlo en las playas de San Andrés.
Curro Flores
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