miércoles, 13 de julio de 2022

EL ESTADO DE LA PENSIÓN

 

EL ESTADO DE LA PENSIÓN

Akiba Rubinstein, afamado jugador de ajedrez del primer cuarto de siglo XX, como algunos de los campeonísimos del tablero, perdió la sesera, acusando una timidez de escondite; así que cada vez que movía su ficha, se ocultaba hasta que el rival hiciera lo suyo.

De jubileta, demócrata de toda la vida, que viví los pioneros debates de la ciudad de Málaga, del inigualable cumplidor anual Pedro Aparicio; mientras andaba en el soliloquio del nido, me atreví a enchufar, a expensas del gasto de la luz, la caja estúpida, para asiestarme en el debate de la nación.

De la larga homilía de Pedro Sánchez, aseada y con vaticinios de susto, me acordé  de la canción, “Ya lo sabía”, así que para la buchaca se me quedó lo del abono de cercanía a coste cero: ¡que le den a los surtidores de gasolina!

Me tomé el respiro de un minuto de silencio, para que las cucas maledicencias de Gamarra tomaran el patio, a partir de ahí, me acordé de A. Rubinstein. Utópico sería que el reglamento de la Cámara, por eso de saltar la comba, cada vez que el ocurrente soltara su chuleta, se arrinconara para recibir la respuesta del adversario.

Los debates serían más divertidos, con su saque y su revés. De todas maneras, como cada portavoz entiende la nación a su manera,  se trataba de imponer los epitafios nacionales por ETA, antes de dedicarle su cerebrito a proponer soluciones a la inflación. Prefirieron zaherir al presidente con el bajonazo de la Bolsa de las empresas del IBEX, ante el anuncio  de que iban los bancos y compañías energéticas a ser paganinis, ya que  se encargan de embolsarnos telarañas en los bolsillos, para sus beneficios.

Los socios estuvieron de lo más lisonjeros, porque el reloj iba a mover sus manillas hacia la izquierda. Rufián sacó su carnet, para tararear la letanía de la rima en euros, por la subida de los precios de los alimentos. Como yo la sigo con detalle, y aunque al carrito de la compra no hay que echarle combustible, se quedó cortito en algunos porcentajes.

Lo peor de la primera parte del evento, es que me equivoqué de canal, y era de esos que tienen cuchicheando a varios interlocutores entre las parrafadas de nuestros elegidos tribunos. No era el caso, pero me recordaron a los comentaristas de los más aburridos partidos de fútbol, que pretenden que veamos lo que no hemos visto, a los que le corto el sonido; pero claro, que les cuento, si hubiera apagado el sonido de los aplausos inanes.

Curro Flores

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