sábado, 16 de julio de 2022

FERRERAS ES LO QUE ERA

 

FERRERAS ES LO QUE ERA

Entre los incendios, la madre asesinada abandonada por su hijo en una alcantarilla, más todos los etcéteras, pereza y deseo, me han sacado de las ordenanzas informativas de mi día, el asunto Antonio García Ferreras, que viene ocupando el tiempo de los presumibles escrupulosos, que abogan por una información veraz y buena praxis en los medios de comunicación.

El artículo 20 de nuestra Constitución, que proclama como derechos fundamentales la libertad de información y la libertad de cátedra, en sus sentencias de bigotes, nos dice que el periodista puede ser despedido de su medio, por no seguir a pie juntillas la línea editorial marcada por los propietarios; también le pone bridas a la libertad de cátedra, cuando un profesor puede ser despedido, si se aparta en su clases de la línea doctrinal de los dueños del centro escolar, concertado o no.

Por eso, aunque sea el ciudadano, que manche más las camisas por el sobaco con la tinta calentita de los periódicos, como constante aprendiz del análisis de contenidos informativos; lo primero trato de saber, es de quién o quiénes es la pertenencia del medio que tengo enfrente. Para no sorprenderme con el laberinto del enfoque que dan a las noticias, reales o inventadas.

Hace tiempo que no me aparco con Ferreras, o su señora Pastor, pero cuando lo hacía, se me enmascaraban con un atrevido disfraz progresista, poco idóneo a la naturaleza de los dueños de la cadena dónde pacían. Es más, aunque distaban de mi cuerda, se mostraban agresivos en confesarse incólumes en la defensa de descubrirnos su saco de verdades.

Qué sé, muchas veces pensé, por dónde saldrá ésto, cuando escuchaba blandirse al socialista señor Carmona, y nos daba lecciones de cátedra política el señor Echenique, no digamos don Errejón o el encoletado Iglesias. En fin, hasta nos informaros de las comidas que mantenían para profundizar en su salsa, el simpar periodista, con la plana mayor de Podemos, por eso de quitar a la casposa casta del cartel.

La cosa es que don Pablo Manuel Iglesias, está tratando de hincarle todos los cuchillos y tenedores que pueda a don Antonio García Ferreras,  es decir trata de purificarnos, descubriéndonos las malas artes contra los suyos que ha utilizado el locuaz locutor. Es una pena que yo siga cantando, Ya lo sabía, mientras su golfería contra los castos, le siga aumentando la audiencia, para el beneplácito y cartera de los dueños de canal televisivo.

Curro Flores

 

 

 

 

 

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