VAPULEOS A SÁNCHEZ
Ya se me pega el chicle en las suelas, de todas las masticadas descalificaciones que ha recibido Pedro Sánchez, por los caminos del Averno que se ha comprometido en recorrer. Evidentemente hay que empezar por los propios, en los que la mayoría de los militantes lo realojaron en Ferraz, tras un desahucio sin precedentes en el PSOE. Aunque la cosa, los perdedores la llevaron con desaires, la cultura de los 143 años socialistas, imprime el sello incólume de respaldar a la mayoría.
La derecha, es decir, los populares, que tienen la eterna tarabita de vapulear al presidente: primero por el socio de gobierno, sigue la de los apoyos parlamentarios recibidos, y a partir de ahí, la catapulta está en marcha para disparar todos los días para cualquier decisión de la Moncloa.
La obligación de callarse, no está en el doctrinario de los opositores, lo suyo es la provocación de parlanchines. Las razones del voto de censura a Rajoy, son para cubrirse de ceniza, pero cuando encima se le ofreció por Sánchez, que propusiera un candidato de los suyos, para retirar la reprobación, el gallego se hizo el longui para despachar en un restaurante con su partida. Es decir, que a llorar a los Paúles.
Para más inri, la formación de Génova, se debatió en primarias, con un solemne fracaso en sus resultados; ahora sustituido por un remedo congresual de aplausos a Feijóo, por mieditis a una confrontación de votos directos de sus militantes. Unos lo llaman elección a la búlgara, yo prefiero llamarle a la paisana, como pasteleo de vítores de las Cortes Orgánicas.
Los cambios propuestos por Sánchez entre los miembros de su cúpula, y refrendados ayer por el Comité Federal socialista; los populares, más que obviarlos por ser tarea interna de un partido, como un buen fair play exige entre contendientes; les están sirviendo para seguir lanzándole trompadas personales al presidente.
Pedro Jota su portavoz portátil en la red, dándole al trompo, le ha montado a Sánchez un House of Cards, versión británica, de unos conspiradores anónimos descontentos con su liderazgo.
Lo más cierto es que haciendo una comparación circense, los avatares vividos por el PSOE, no le han permitido a Sánchez tener una guardia de corps adecuada para su tarea. Es decir, en vez de hacer de clown de cara blanca como requería su papel, ha tenido que asumir los papeles también de Augusto 1 y 2, los que dan y reciben las bofetadas, a veces hasta el de Excéntrico.
Felipe tuvo a Guerra; Aznar a Álvarez Cascos; Zapatero a José Blanco; Rajoy hasta a los “policías patrióticos”. En eso Pedro Sánchez se mal apañó, espero que con el nuevo reparto, no nos despistemos en la pista.
Curro Flores
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