ICONOGRAFÍA JUANMA
El 23 de Julio tomó posesión de su cargo el Excmo. Señor Juan Manuel Moreno Bonilla, cosas clara, en la calle Roma, como las misas de campañas en las que se nos fundía la sesera de niños. Seiscientos asistentes al azar nos pretendían representar al “orgullo” andaluz de jefazos de un presidente dialogante y sumiso, aunque algunos de los invitados tenían un pasado bastante azaroso.
Los del PSOE nos andamos diciendo, qué se hubiera dicho de nuestros reiterados presidentes ganadores por años, si se hubieran atrevido a montar un acto con tanto boato. La verdad es que el asunto va como los de la copa de Europa entre el Madrid y Barcelona, los culés están tan poco acostumbrados que con la segunda copa agarran una curda de tirar la casa por la ventana.
Con esa sonrisa de pelailla que se le pone al jolgorio cuando acaban de bailar por sevillanas la primera, y se arremangan para la siguiente, las caras de Jesús Aguirre y Juanma eran de babas, buena instantánea.
Pero la que se llevó mi atención es la pose del presidente entarimado entre Rajoy y Feijóo, inmediatamente me vino a la cabeza la fotografía icónica de los acuerdos de Oslo sellada en Washington, 1993, en la que Clinton aparece en el centro de Rabin y Arafat, premios Nobel de la Paz. Esa foto inocente tuvo más horas de estudio que la de los mandatarios de los acuerdos de Yalta con Roosevelt en el centro de Stalin y Churchill, e incluso la disposición de los apóstoles que tanto llevó a Leonardo para su La última cena.
La corte de Washington, estudió varias imágenes históricas y al final eligió la de Jesucristo rodeado de los dos ladrones con su abrazo de perdón. Como en la época no había móviles, los fotógrafos y cámaras los colocaron de tal forma, que nada más podían tomar esa imagen del acto.
La duda seguro ofende, pero de ser la leal oposición de los subcampeones, pediría las cuentas de la celebración popular. El domingo me zampé un reportaje sobre la década de corrupción del gobierno de Esperanza Aguirre, con la foto de la lideresa acompañada por los reos de confianza, Ignacio González y Francisco Granado. Pero en la página de al lado, condenado a 27 años de Montecristo, estaba el exconsejero Alberto López Viejo, quién se embolsaba el 10 por ciento de la alocada facturación de los Gürtel por la organización de actos de lucimiento para su presidenta. Aunque tomando en cuenta la reacción de los votantes madrileños, son cosas que pasan sin más trascendencia.
Curro Flores
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