VARAPALOS TRAS REVOLCONES
Apurando el café matutino, me espabilaba la lectura de un comentarista del reciente Pleno de Málaga27, del último varapalo al Alcalde en unos de sus colosales proyectos. Esta vez no era una torre sino el subterráneo del Plan Litoral.
Una moción del PSOE, secundada por la residual ciudadana de Cultura, socia de De la Torre, le devolvía el proyecto a corrales por carísimo y de trastornos incalculables para la ciudad, para su mejor estudio, por no decir al cajón de los olvidos.
Como conozco la diligencia de los ingenieros y arquitectos, que han promovido esta difícil solución para arreglar el tráfico futuro de una travesía malagueña en congestión permanente; pensaba que el proyecto contaba con todos los parabienes políticos y que no se quedaba en los escuetos ámbitos políticos del primer edil popular.
Como en la amplía información solo aparecían los nombres del concejal socialista Daniel Pérez, autor de la moción, secundada por la edil Noelia Losada de Cs. De inmediato y por mis viejos oficios municipales, eché de menos a los del equipo de Paco, que andan más tapados que los peones de confianza de un “maletilla”.
No creo que por despiste, con la grata exclusividad de la concejala de Fiestas, Teresa Porras, la mejor desde mi despedida en la tarea de más relieve en la cortes del Renacimiento, ejercida por Leonardo con extremo orgullo como organizador de festejos y celebraciones. Nada sé del resto, excepto que ahora aparece el señor Raúl López, por sus indigestiones urbanísticas.
A veces el equipo que debe secundar a la gobernanza del alcalde en su desenfrenada carrera a lo Fernando Alonso, para coronarnos los cielos y los infiernos de la Ciudad del Paraíso; cuando tiene que llevar el fórmula a boxes para el cambio de neumáticos, se encuentra que en pit lane sus mecánicos le ponen las ruedas de un tronco móvil. (Pit lane es en inglés el sitio dónde le cambian las chanclas al bólido).
El Plan Litoral que ha sido cuestionado, más las grandes torres, pendientes de resoluciones jurídicas e informes tardíos. Me recuerdan a las conversaciones entre alcaldes de los primeros años de democracia, que se quejaban amargamente de contar solo con su grupo de ediles para conformar la gestión del cuatrienio, en la que algunos le resultaban un resultaban un despropósito. Ya se sabe que las listas municipales nacidas de los de los de confianza del cabeza de cartel, más lo de desconfianza en la discusión con los poderes del partido, terminan en un híbrido insufrible durante cuatro años.
No sé la causa, pero un proyecto como el Plan Litoral, tan agresivo, pero que pudiera ser definitorio y decisivo con refrendados criterios, en vez de lograr los necesarios consensos políticos para poder llevarlo a cabo, los hombres y las mujeres de Francisco de la Torre le están meciendo el ataúd a revolcones ¡vaya tropa!
Curro Flores
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