BULGARIA SILENCIADA
Hoy se cumplen 48 días continuos
que el pueblo búlgaro lleva manifestándose, pocas noticias hemos leído en los
medios europeos de la situación que se está viviendo en Bulgaria, las alarmas
no están encendidas en merkelandia,
pero los búlgaros viven alarmados.
Todo empezó con la
irrupción ilegal de la policía en las dependencias de la presidenciales búlgaras,
ordenada por el Fiscal general del estado, Iván Gueshev, a la que el presidente
Rumen Rader, respondió enérgicamente pidiendo la dimisión del primer ministro, Boyko Borisov y del
citado fiscal, por corruptos y mafiosos. A partir de lo acontecido la rabia se
desató en los ciudadanos, que están hasta el gorro de tanto saqueo económico y
político.
Las “voces búlgaras”,
que han cambiado su capacidad tonal, se han quejado gritando en Sofía y en las
principales ciudades, empezaron los jóvenes, pero ahora reúnen a miles y miles
de manifestantes de toda condición, edad y credo político, pidiendo la dimisión
del primer ministro y del fiscal general, y, más escrupulosas prácticas
democráticas, menos saqueo y sobornos, construir una nación decente. Eso está pasando más desapercibido en Europa que el conflicto
bielorruso, y me recuerda en su eco silente, a la terrible plaga de langostas
que hubo en el norte de África, la que nos descubrió una decena de guerras
locales que ocurrían en el territorio, mientras las agencias de noticias iban a
probar la eficacia del plaguicida.
Desde la Plaza de la
Independencia a la acampada en el Puente del Águila, seguirán ceremoniosos
clamando honestidad, sin que el grupo periodístico LENA, levante sus armas europeístas
de la sociedad libre, aunque los emigrantes búlgaros hayan llevado sus
protestas en cada país de la Unión Europea. Mucho silenciador vergonzante nos
ha dejado al descubierto los inexplicables intereses europeos, y también la
impropia reunión de la singular embajadora estadounidense Herro Mustafa, con el
gobierno en pleno de Bulgaria en el gabinete del primer ministro, a tenor de la
primeros días de protestas.
Pero quizás al grupo
cabecilla del extraordinario movimiento ciudadano, le ha faltado estrategia
comunicativa fuera de sus fronteras, a
sus líderes les veo escasos de la pericia y los medios del movimiento independentista
catalán, capaz de hacer oír sus sinrazones en las tumbas de Waterloo. En España,
una gallina con un cartel amarrado clamando amnistía dio más la vuelta al
mundo, que todas las fotos de las carreras de los grises contra los
manifestantes antifranquistas, secretos de la comunicación. Antes que los popes
los duerman con sus letanías, el pueblo levantado búlgaro debe sacar a Orfeo de
la Garganta del Diablo, y envolver a la conciencia universal con los ecos de su
edificantes marchas por la decencia.
Curro Flores
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