sábado, 22 de agosto de 2020

EN EL SUR DE EUROPA


En el sur de Europa
Unos vinieron en el AVE con las ponencias en las tables a reconstituir el apostolado, aunque queda pendiente el juego de la margarita de quién al final echará los redaños de líder o lidereza en el PSOE, mientras, Rubalcaba trataba de darle marcha al virus gripal. El último de la serie de asesinos de género se cebaba en Torremolinos, segundo crimen en la provincia en una semana. Tanto que cambiar en la educación familiar, social y escolar de los niños y no tan niños, y en Granada el arzobispo publica un libro por la secante y la tangente del nacional-catolicismo, otra decadencia. Por suerte no es costumbre la de los sicarios, pero se cuela el esperpento gore por la televisión castellana, la magia de la audiencia nos descubre la reposición del crimen en estudio y las ratas de MADRID ME RATA se cuelan por el Intermedio.
Aquí en el sur de Europa se reúnen los parlamentarios socialistas europeos, llevan pocos días con el as fuera de la manga, al proponer al singular Martin Schulz como candidato a presidente de la Comisión Europea. Más Europa, políticas progresistas  en Europa frente al alud market-merkell, contención de los populismos, reforzar el discurso de la necesidad de la Europa madre, frente a los años de ejercicio de madrastra. Con chaleco de manga corta de foto escolar de salesianos canoso, Felipe González, con el rosado esplendor de su labia, se ha reunido con ellos para darle un chute de cohesión y de esas claves geoestratégicas globalizadas de atento peregrino en jubileo.
Bajado el telón internacional socialista y quitadas miasmas en el Palacio de Exposiciones y Congresos malagueño, entran hacia el mismo escenario los congresistas de la Confederación Española de Ejecutivos y Directivos (CEDE), por eso de que  tienen que reforzar estratégicamente  la recuperación del valor del directivo, después de ocupar ranking en el top-ten de fechorías. Por razones de  paisanaje turístico no tengo más remedio que celebrar que todas las cavilaciones  del mundo se vengan a casa a hoteles de cinco estrellas. Antes la gente  de pasta y pedigrí se venía a INCOSOL a reponerse solitariamente, ahora se remullen en los salones de conferencias a refrendar monsergas, a cacarear que salimos del fondo de la crisis y que ya nada será lo mismo a la vuelta, salvo para ellos, si la realidad con conciencia no lo remedia.
Felipe González de nuevo al escenario, ahora vestido para la ocasión del estándar de altos ejecutivos, las perlas son hacernos más productivos y competitivos, la jerga del capitalismo voraz ha puesto más acento en las capacidades agresivas de la competición, que en las razones ética  de la convivencia, la solidaridad vital de los competentes. Lo de ser más productivos es siempre razón necesaria, y más que un plus de productividad nos encaminamos a un contrato de trabajo  de razón productiva. A los altos ejecutivos esa razón productiva siempre les ha funcionado por objetivos, aunque ellos siempre cobran los cubran o espachurren.
No sé que costará, pero yo alcalde de Málaga le hacía un contrato a Felipe González, para que anime las cuentas del Palacio de Congresos ofertando sus conferencias y reflexiones a los distintos colectivos universales en proceso de meditación.
Curro Flores


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