En el sur de Europa
Unos vinieron en el AVE
con las ponencias en las tables a reconstituir el apostolado, aunque queda
pendiente el juego de la margarita de quién al final echará los redaños de
líder o lidereza en el PSOE, mientras, Rubalcaba trataba de darle marcha al
virus gripal. El último de la serie de asesinos de género se cebaba en
Torremolinos, segundo crimen en la provincia en una semana. Tanto que cambiar
en la educación familiar, social y escolar de los niños y no tan niños, y en
Granada el arzobispo publica un libro por la secante y la tangente del
nacional-catolicismo, otra decadencia. Por suerte no es costumbre la de los
sicarios, pero se cuela el esperpento gore por la televisión castellana, la
magia de la audiencia nos descubre la reposición del crimen en estudio y las
ratas de MADRID ME RATA se cuelan por el Intermedio.
Aquí en el sur de
Europa se reúnen los parlamentarios socialistas europeos, llevan pocos días con
el as fuera de la manga, al proponer al singular Martin Schulz como candidato a
presidente de la Comisión Europea. Más Europa, políticas progresistas en Europa frente al alud market-merkell,
contención de los populismos, reforzar el discurso de la necesidad de la Europa
madre, frente a los años de ejercicio de madrastra. Con chaleco de manga corta
de foto escolar de salesianos canoso, Felipe González, con el rosado esplendor
de su labia, se ha reunido con ellos para darle un chute de cohesión y de esas
claves geoestratégicas globalizadas de atento peregrino en jubileo.
Bajado el telón
internacional socialista y quitadas miasmas en el Palacio de Exposiciones y
Congresos malagueño, entran hacia el mismo escenario los congresistas de la
Confederación Española de Ejecutivos y Directivos (CEDE), por eso de que tienen que reforzar estratégicamente la recuperación del valor del directivo,
después de ocupar ranking en el top-ten de fechorías. Por razones de paisanaje turístico no tengo más remedio que
celebrar que todas las cavilaciones del
mundo se vengan a casa a hoteles de cinco estrellas. Antes la gente de pasta y pedigrí se venía a INCOSOL a
reponerse solitariamente, ahora se remullen en los salones de conferencias a
refrendar monsergas, a cacarear que salimos del fondo de la crisis y que ya
nada será lo mismo a la vuelta, salvo para ellos, si la realidad con conciencia
no lo remedia.
Felipe González de
nuevo al escenario, ahora vestido para la ocasión del estándar de altos
ejecutivos, las perlas son hacernos más productivos y competitivos, la jerga
del capitalismo voraz ha puesto más acento en las capacidades agresivas de la
competición, que en las razones ética de
la convivencia, la solidaridad vital de los competentes. Lo de ser más
productivos es siempre razón necesaria, y más que un plus de productividad nos
encaminamos a un contrato de trabajo de
razón productiva. A los altos ejecutivos esa razón productiva siempre les ha
funcionado por objetivos, aunque ellos siempre cobran los cubran o espachurren.
No sé que costará, pero
yo alcalde de Málaga le hacía un contrato a Felipe González, para que anime las
cuentas del Palacio de Congresos ofertando sus conferencias y reflexiones a los
distintos colectivos universales en proceso de meditación.
Curro Flores
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