jueves, 20 de agosto de 2020

LA CAMPAÑA DEL TODO VALE


La campaña del todo vale, hasta los niños
Ayer le tocó a Pedro Sánchez, la semana pasada a Pablo Manuel Iglesias Turrión, y así hasta el poker de candidatos, rodeados de varios niños, darán el gusto a  tele5, a sus asesores electorales, que tienen la oportunidad de mostrar el lado más humano de los candidatos, a Ana Rosa que almibara la madrastra mostrando su lado más maternal.
Hoy es el día del periodista en el santoral de la ONU, el día del niño el uno de junio, a los primeros los protege la columna, a los pequeños aunque haya muchos saves the children, ni los propios padres, encantados de haberse conocido, los salva de mostrárnoslos en prime time, deformando su realidad más próxima, con cuestionario memorizado de sabiondillos, para inquirir, tocar y besar al santo de turno.
Todavía recuerdo aquel compañero del colegio, que apareció en el programa en blanco y negro, Reina por un día, vestido de legionario el tiempo justo para gritar -¡A mí la Legión! El buen chaval fue víctima  en el patio del colegio de la mofa de todos los alumnos, cada vez que pasaba por un grupo de infantes, recibía a modo de saludo un -a mí la legión reiterado, que le hacían saltar las lágrimas al más aguerrido novio de la muerte.
Las gracias, el talento de los niños, han sido tratados con sorprendente zafiedad  y codicia en el devenir de nuestra historia, desde Mozart a Michael Jackson, y tantos, han sufrido la explotación de su genialidad infantil, y como consecuencia la deriva horrorosa de su vida de adulto. Hasta viene al caso la metáfora evangélica de aquel Jesusito que sorprendió a los sabios del templo por su inteligencia, los mismos que lo entregaron al Gólgota a los 33 años.
No es creerse dioses un modo extraño de enajenación, nadie inventa y cree sin un disparatado sueño humano, que supere nuestra realidad. Los medios de comunicación nos han dado la oportunidad de construir la creencia en las ondas, por más perversas que se nos presenten en la pantalla, y nuestros dioses del Olimpo mediático, son tan monstruosos como el Dios de Israel, que no dejaba títere con cabeza.
Como  mañana empieza la campaña, el PP ha lanzado la consigna, que nos vamos a cargar los colegios concertados, cómo si esa fuera la cuestión, cuando la cuestión es el desconcierto en el que nos ha dejado la Educación, gracias al presidente en funciones Rajoy, secundado por el inefable Wert, que como Atila por dónde pasaba sesgaba el conocimiento.
La consigna es la alfalfa del correligionario, e inmediatamente Bendodo, regurgita el mensaje de su presidente, y trata de asustar a los parroquianos sobre los nubarrones que acechan a la enseñanza de los creyentes concertados. Bonita manera de taparse de las barbaries de los populares con nuestros escolares.
¿Quién salva a los niños?
Curro Flores

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