Con el PP es imposible,
Podemos no es factible
Los más livianos se
levantaron la mañana del 21 de diciembre con las cuentas debajo del brazo, y
vieron a Rajoy o a cualquiera de ellos, para el caso da lo mismo, sentado en La
Moncloa, con el apoyo, pactado de aquella manera con el PSOE y Ciudadanos,
también para el caso les viene al pairo; todo eso por el bien de España que es
lo que cuenta, tranquilizando a los mercados, y de camino a su modus vivendi y a los demás
que los parta un rayo.
Otros, que habían sumado
los votos a las izquierdas y a las derechas, apurado los escaños, veían a Pedro
Sánchez de presidente, con un Pablo M. Iglesias en comitiva estableciendo las
guías del verdadero quehacer de la izquierda de catón moderno.
A los livianos el PSOE
les ha dado con un canto en los dientes, al negarse a apoyar por acción u
omisión a Rajoy o al PP, que para el caso más de lo mismo, así los votantes de
la marca blanca, como sus
seguidores de toda la vida, han visto
descarrilar su argucia de dos en una, contar con los votos socialistas y de
camino dejarlo para el arrastre ante sus electores.
Sería prolijo e
imposible en un artículo desmenuzar las diferencias insalvables entre los
socialistas y los populares, pero quédense
con los argumentos que esgrimió Sánchez en el debate con Rajoy, vean
después la película B de Bárcenas, y no necesitarán más explicaciones, si aún
alimentan algunas dudas.
Si se quiere mirar a la
izquierda, por decir algo, ya que el mismísimo líder de Podemos niega la mayor,
la tradicional división izquierda
derecha por démodé. El panorama no
puede ser más obtuso, ya que la formación de Iglesias tiene un compromiso
irrenunciable con sus agregados nacionalistas, que interponen sus banderas a
las ventajas que pudieran conseguir las clases populares y medias de un pacto
de izquierdas dónde no esté en cuestión la naturaleza constitucional de España.
Así las cosas, o
Fuenteovejuna o elecciones, pero todos a una, significa querer allanar todas
las barreras, digo todos, porque nadie puede salvarse de la responsabilidad
para con los ciudadanos para jugar a tirador justiciero desde el plató de La
Sexta.
Pero pensando en todas
las dificultades por las que pasa España, con el carnet de socialista de
principios de los setenta, comparto desazón con muchísimos de mis compañeros
leales a la causa trenzados en mis
trincheras y de los fieles electores. Hemos visto correr todos los vientos
contra el PSOE y su candidato en la pasada campaña, la hostilidad ha sido
extrema, porque en la cacería parecíamos el único enemigo a abatir.
Los resultados son
mejorables, pero pudieran haber sido desastrosos, sin la firmeza demostrada por
Pedro Sánchez. Me resulta absurdo cuestionar por algunas de las llamadas
baronías, la estrategia trazada por la Ejecutiva, que difiere solo en ribetes
bizantinos sobre la política de pactos o la necesidad de acelerar nuestro
Congreso en los momentos políticos que vivimos.
Los que hemos consumido
lo mejor de nuestra vida en el partido socialistas, sabemos que en nuestra formación nos movemos siempre en
aguas turbulentas, pero parece que en la nueva alimentación para los de la piscifactoría
se incluye el menú del Caballo de Troya, que lo sirven frío. No quiero echar en
falta aquellos tiempos que en aras de la lealtad a la causa, nuestras disidencias
pequeñas o grandes se resolvían en casa.
Curro Flores
No hay comentarios:
Publicar un comentario