Gobiernos municipales
con los hilos de un patchwork
Con la Red a cuestas el
móvil me fue desgranando al instante los resultados de los distintos
ayuntamientos de la provincia: confirmaciones, sorpresas, curiosidades y
hallazgos. De los escritores, según las maledicencias de la envidia, se dice que por sus pregones se conocerán. De los
pueblos se podría decir que por sus alcaldes se conocerán, pero después de los
resultados del sábado, tan inquietantes como inciertos, podemos otorgarles a
las nuevas coaliciones conformadas en cada ayuntamiento una lectura más eficaz
del genoma de sus vecinos.
En 1979 los concejales
conseguimos unos manuales que nos proveían nuestras formaciones políticas, algo
parecido a los folletos de los aparatos
electrónicos pero más gordos, solo en
español, y para andar por casa, eran los principios. Hoy se me antoja después
de la movida municipal que las mejores ayudas que pudieran recibir los ediles
son la multiplicidad de libros sobre estrategias de negociación que pululan en
el mercado.
Después de las plomizas
mayorías absolutas, nos encontramos con
un caleidoscopio de minorías disolutas donde se asientan los bastones de
mando. Un horizonte de gobierno de muchas acciones bisagras, pueden proveernos
unos acuerdos veletas, donde las veleidades partidarias y personales
entorpezcan los mejores objetivos de las acciones de gobierno. Pero, por otra
parte, el patchwork nos puede proveer de una variedad de conciertos que mejoren
las prácticas unipersonales en las que muchas corporaciones se habían
convertido. Todo depende del hilvanado.
En la capital,
Francisco de la Torre, tendrá que tirar
de toda su experiencia política y reflejos, para no echar a perder, su
record de ostentar la alcaldía de mayor población que su partido mantiene en
España. Aunque el acuerdo firmado con Ciudadanos, impone deberes de difícil
cumplimiento, expresa un aval muy singular hacia su persona, por la exigencia
de limitar el acuerdo a su permanencia durante los cuatro años de mandato.
Liderar un gobierno en
minoría, exige unos comportamientos más abiertos, atentos, afinados y
democráticos que las de sobreponerte
sobre un equipo monocolor. Málaga tuvo una referencia de liderazgo en la
primera corporación del 79 con Pedro Aparicio. En la que se gobernó con todos
los partidos, desde una minoría de 11 concejales del PSOE. Esa forma de
gestionar le llevó a conseguir en las elecciones siguientes 21 de los 29
concejales en liza, por la apreciación de los ciudadanos.
La tarea de gobernar en
minoría está expuesta a un día a día que trasciende a la mejor política
municipal, los debates interminables pueden oxidar las acciones, si se las
somete excesivamente a la pantalla del runrún de las noticias, propiciando unas
gestiones lentas, más sobreactuadas que
resolutivas.
Curro Flores
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