La “cita a ciegas” de
Alaya
Las personas aforadas
nombradas en el último auto en el caso de los ERE, son algunos archiconocidos.
La jueza Alaya, esté en el top de los personajes famosos por el trasegar
de sus populares casos judiciales, y lo
ocasional de sus autos, que evocan la película “El asesino del calendario”.
De la lectura de los
trece folios que han perturbado la toma de posesión del nuevo Gobierno Andaluz, amén de jerigonzas crípticas
judiciales, para acá y para allá y quiero pero no puedo, en resumen, la jueza
quiere verles las caras a los jefes en una “cita a ciegas”, y no es mal asunto
el del ojo, si en vez del juzgado número 6 de instrucción sevillano, se vieran
en el restaurante Oriza como Arenas y Bárcenas.
La señora está cansada
de cazar mindundis, o así se lo parecen, en sus investigaciones, y quiere peces
gordos en el desfile y no la base de la pirámide, fiada en su creencia que los
ERE son caza mayor y no menudeo de tironeros del descuido. A tal punto que los
nostálgicos del régimen franquista, se animan a denominarla la heroína que
terminará con el régimen instalado en Andalucía ¡fragor ideológico!
Desde que compareció el
asunto de los ERE en los medios, aparte de que me costó entenderlo, por esa
manía que le tengo a las acrónimos. Luego
para colmo me liaron como a un besugo en las redes informativas entre
diligencias e imputados bombazos. A tal punto que recabé saberes dónde pude y
bastante; y casi me empollé el serial de la Comisión de Investigación retransmitido
en directo por Canal Sur. Allí con luz y taquígrafo, no faltó nadie, y se
escucharon lindezas y no tibiezas por la oposición, amén de explicaciones por
la mayoría de los comparecientes.
La jueza en cuestión,
coincidencias del destino, empezó su avatar con el PSOE en Fuengirola, cuando
un asunto de poca monta de gasto médico (docientos y pico euros), llevó a la
condena de mi amigo el alcalde en aquellos años
Sancho Adam, ahora homenajeado por los vecinos y cerrando la lista con
los suyos, en oposición a la alcaldesa popular, Esperanza Oña, que desde aquel asunto de principios de los
noventa se mantiene con la vara de mando.
Es decir, no quiero que
coincidencias y estrés sumarial, provoquen irritación en el trigémino delicado
de Alaya, pero historial se tuvo, y en su
último auto cristaliza, la forma tan peculiar de crear causas generales, dónde
lo razonable es poner entre rejas a los aprovechados y recobrar el dinero que
por las malas artes de los supuestos mindundis robaron de nuestro presupuesto.
Zoido es su amigo,
puede ser lógico hasta entre jueces; “cortito” que está de oposición, doña Mercedes
le ha servido en bandeja el pastel, para que se anime a pedir la disolución del
Parlamento Andaluz. Don Juan Ignacio podría dar lecciones de su oficio y no de
su inquina política, y eso de la condición de aforado que tanto molesta a la
jueza, saber respetarlo, como un avance del parlamentarismo para proteger a las
minorías en su acción de representación, y no jugar con la extraña “cita a
ciegas” que se ha inventado la peculiar instructora para hurtarle sus derechos.
Curro Flores
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