Contraprogramar
Era día de inicio de la
temporada de rebajas, recibido y despedido el vice primer ministro chino con todos los honores de sus majestades
de oriente u occidente, según se mire. En Málaga, presentaba a la candidata
socialista para la alcaldía de Málaga, María Gámez, el mismísimo Felipe
González, acontecimiento muy anticipadamente informado, por eso de su
importancia e ir calentando la espera.
Como no podía ser de
otra manera, cuando las cosas se hacen con tiempo, luz y facebook, los
astutos responsables del Partido Popular
en Málaga han contraprogramado unas actividades para su feligresía, y
sobretodo, los medios de comunicación, y evitar que se coma el encuadre total
el evento socialista.
Así que las mega
estrellas populares Pons y Arenas se prestaron a la treta, para interpretar con
look festivo Macarena a aquellos famosos primos de Zumosol, nada que objetar
sino tenían disponibles el trío de las Azores ¡esos sí que contraprogramaban!
Así que todos los
contendientes, seguidores, sanguinarios y sufrida press, se perdieron esos
cárnicos y bulliciosos inicios de las rebajas, cambio de tallitas de regalos,
para soltar y oír reflexiones, perlas y
alguna dentellada, mientras el resto de
los paisanos estaban a prueba de probador, y más con las calles hechas un
charco.
La lógica de los méritos políticos a veces debe ser tan activa como
irreflexiva, así que en las labores de las campañas no deben ser objetadas la plicación
de las sapientes argucias de Sun Tzu en “el Arte de la Guerra”, más estando de modé aquellas estrategias de
guerra de Mao ¡qué tiempos! (El hecho que cite a clásicos chinos de las
estratagemas beligerantes, no presupone un acto de rebeldía ante la asociación
de amistad hispano china, presidida por el señor Solbes, maestro en el arte de
la estacada)
El arte de contraprogramar
está tan de moda por facilidades técnicas, siempre hay un Pons para todo, como
el no menos bendito arte de dar respuesta inmediata a cualquiera que se atreva
a osar pontificar más de dos líneas en la red. Desde hace algún tiempo manejo
un sinfín de sucesos que han hecho hito en la historia de la humanidad, y de
textos, que si hubiesen sufrido
contraprogramación o la respuesta inmediata del adversario, no pasarían de ser
uno más en el calendario y un antojo de grafómanos. Haga la prueba.
Es tal la correntina de
opiniones que se manejan en las autopistas de la información, que los gurús de la comunicación bailan a ritmo de
balsa en tormenta. Prestos estamos a buscar formas curriculares aptas para tan
variopinta exigencias modernas, las empresas buscan personas eficaces para
ordenar el rumrum en la red, relaciones públicas capaces entre giga pitotes.
Por lo pronto, como en
las ecuaciones, alguien deberá despejar la incógnita del anonimato, para evitar
confundir democracia, luz y taquígrafos, con ocultar la persona del verbo.
Mientras, se hace inevitable escribir como en el poema de José Agustín
Goytisolo: “Erase una vez, un príncipe malo una bruja hermosa y un pirata
honrado, todas esas cosas había una vez, cuando yo soñaba un mundo al revés”.
Para poder digerir programaciones, rumrunes.
La carrera de la nueva
netocracia debe ejercerse en nombre de la libertad sobre los hombros más óptimos de la democracia
¡Contraprogamemos!
Curro Flores
7 de enero de 2011
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