Elena Salgado,
personaje 2011
La revista francesa
Tribune ha seleccionado a nuestra ministra de economía y hacienda, personaje
del 2011, con otras diez celebridades mundiales. Este reconocimiento a su sufrida
y extenuante labor me ha alegrado, pues son muchos los que dudaban de su
idoneidad para pilotar las magras arcas públicas españolas en época de crisis.
Quizás en la galería de
retratos de los ex ministros del ramo, la mayoría de estos prebostes gocen de
ese pedigrí gremial, que resiste la prueba del nueve en esta ciencia tan
oculta, enigmática y sorprendente, como nueva, del manejo de los bienes
escasos, de sumar y restar billetes.
Para la pequeña
historia y su personal mayúscula trayectoria, Elena Salgado, será la primera
mujer ministra de economía: sus méritos y
cualificada trayectoria en la gestión de lo público le ha hecho merecedora de este honor. También es
la primera en el cargo que no puede ostentar la soberbia del lápiz de los
números, sino el mango de un paraguas, para aguantar el chaparrón. En el arte
de remar contracorriente, Zapatero ha encontrado una excelente vitalista: única
mujer en las aulas dónde se formaba ingeniera, empatía de Hipatía, en la España
de mantillas, velones, fogones y boinas de la Sección Femenina.
Dicen que maneja su genio
y sus artes de estricta gobernanta, pero entre sus cartesianas obsesiones le
bulle un alma que busca en el arte el mágico fulgor de la vida. Alucinada por
el aire puro, ha conseguido que no nos echemos los malos humos del tabaco, que
no los malos humores, y porfió con insistencia para que no tuviéramos una copa
de más, pero es difícil en tierra de venteros, saber por qué no se debe “beber
el vino de las tabernas”.
Suele ir un paso por
delante o muchísimos más si nos invita a seguirla en uno de sus paseos al Kilimanjaro,
por las montañas del Tirol o los Picos de Europa. Su ágil prestancia seguro
sabe marcar una sutil huella en las lágrimas heladas de las cumbres de
montañas, esas que en borrasca de celos van desgranando las nubes y que sabe
pintar el arco iris.
Desde mayo pasado se
desvive dándole calabazas al cobrador del frac mundial, que la persigue y pone
a prueba por habernos pasado los españoles
de señoritos tarambanas, al par que plusvaleabamos enladrillando en demasía
nuestra naturaleza.
De ministra de
administraciones públicas frente a los primeros efectos de la crisis, manejó
con eficacia el reto de distribuir entre los ayuntamientos españoles las
inversiones del plan E, consiguiendo sus mini objetivos keynesianos de
originalidad nacional para frenar el desempleo. Se pusieron luces, columpios, aceras, jardines por nuestros pueblos y
ciudades, y algunos opinómetros en Málaga.
Puede dormir bien gracias a la práctica del “yoga
caliente”, que no tantra, al menos así se escribe de su afición por el método
del Bikran Yoga Center. Aunque tiene por paisano al orensano Adolfo Dominguez
–el de la arruga es bella-, nuestra ministra prefiere hacerse dobladillos con
las 26 asanas de su maestro, para mantener tersura, agilidad y equilibrio
mental.
La traición de
Gallardón a su compromiso, le impidió dirigir el Real, pero ahora es la muralla
femenina contra la crisis del euro, como la ha destacado la revista Tribune,
robándole parte del plano a Ángela Merkel.
Si hay que brindar por
nuestro éxito y mejores deseos en 2011, habría que brindar por la gestión de
Elena Salgado en este año, y arropar su
energía e incuestionable mérito, parte de nuestra suerte colectiva.
Curro Flores
2 de enero de 2011
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