sábado, 22 de agosto de 2020

ELENA SALGADO


Elena Salgado, personaje 2011
La revista francesa Tribune ha seleccionado a nuestra ministra de economía y hacienda, personaje del 2011, con otras diez celebridades mundiales. Este reconocimiento a su sufrida y extenuante labor me ha alegrado, pues son muchos los que dudaban de su idoneidad para pilotar las magras arcas públicas españolas en época de crisis.
Quizás en la galería de retratos de los ex ministros del ramo, la mayoría de estos prebostes gocen de ese pedigrí gremial, que resiste la prueba del nueve en esta ciencia tan oculta, enigmática y sorprendente, como nueva, del manejo de los bienes escasos, de sumar y restar billetes.
Para la pequeña historia y su personal mayúscula trayectoria, Elena Salgado, será la primera mujer ministra de economía: sus méritos y  cualificada trayectoria en la gestión de lo público le  ha hecho merecedora de este honor. También es la primera en el cargo que no puede ostentar la soberbia del lápiz de los números, sino el mango de un paraguas, para aguantar el chaparrón. En el arte de remar contracorriente, Zapatero ha encontrado una excelente vitalista: única mujer en las aulas dónde se formaba ingeniera, empatía de Hipatía, en la España de mantillas, velones, fogones y boinas de la Sección Femenina.
Dicen que maneja su genio y sus artes de estricta gobernanta, pero entre sus cartesianas obsesiones le bulle un alma que busca en el arte el mágico fulgor de la vida. Alucinada por el aire puro, ha conseguido que no nos echemos los malos humos del tabaco, que no los malos humores, y porfió con insistencia para que no tuviéramos una copa de más, pero es difícil en tierra de venteros, saber por qué no se debe “beber el vino de las tabernas”.
Suele ir un paso por delante o muchísimos más si nos invita a seguirla en uno de sus paseos al Kilimanjaro, por las montañas del Tirol o los Picos de Europa. Su ágil prestancia seguro sabe marcar una sutil huella en las lágrimas heladas de las cumbres de montañas, esas que en borrasca de celos van desgranando las nubes y que sabe pintar el arco iris.
Desde mayo pasado se desvive dándole calabazas al cobrador del frac mundial, que la persigue y pone a prueba por habernos pasado  los españoles de señoritos tarambanas, al par que plusvaleabamos enladrillando en demasía nuestra naturaleza.
De ministra de administraciones públicas frente a los primeros efectos de la crisis, manejó con eficacia el reto de distribuir entre los ayuntamientos españoles las inversiones del plan E, consiguiendo sus mini objetivos keynesianos de originalidad nacional para frenar el desempleo. Se pusieron luces, columpios,  aceras, jardines por nuestros pueblos y ciudades, y algunos opinómetros en Málaga.
Puede dormir  bien gracias a la práctica del “yoga caliente”, que no tantra, al menos así se escribe de su afición por el método del Bikran Yoga Center. Aunque tiene por paisano al orensano Adolfo Dominguez –el de la arruga es bella-, nuestra ministra prefiere hacerse dobladillos con las 26 asanas de su maestro, para mantener tersura, agilidad y equilibrio mental.
La traición de Gallardón a su compromiso, le impidió dirigir el Real, pero ahora es la muralla femenina contra la crisis del euro, como la ha destacado la revista Tribune, robándole parte del plano a Ángela Merkel.
Si hay que brindar por nuestro éxito y mejores deseos en 2011, habría que brindar por la gestión de Elena Salgado en este año, y arropar su  energía e incuestionable mérito, parte de nuestra suerte colectiva.
Curro Flores
2 de enero de 2011


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