sábado, 22 de agosto de 2020

DIMISIONES DEFINITIVAS


Dimisiones incontroladas
El Palacio de Villalón (antigua cristalería Álvarez), restaurado con fines museísticos abrió sus puertas hace dieciocho días para acoger una exposición de larga duración de obras propiedad de la baronesa Thyssen (antigua Tita Cervera).
La restauración del Palacio, a pesar de las premuras electorales, costos imprevistos, es para sentirse contento. Rescata del siniestro estancamiento un edificio y aledaños que porfiaban con la ruina tras su pasado agitado.
Confiarle sus paredes a la colección particular de la baronesa, centrada fundamentalmente en los pintores españoles del diecinueve, sin entrar en pormenores, tiene el sabor de esas faenas aseaditas, no para tirar las campanas al vuelo, pero tampoco para soliviantar a los parroquianos con andanadas impropias.
Pero mientras la cola de alumnos nerviosos se enfilaba para su interior; y unas señoras no paraban de lanzar aspavientos ante  toreros y manolas, recomendándosele silencio. En las cocinas del Palacio los sartenazos y gritos se sucedían, por la presencia de un  imprevisto mayordomo, que controlaba precios,  tallas, gustos y especias, al deseo de la baronesa y el alcalde la ciudad.
También se les recomendó silencio, al menos mientras dura el trámite electoral, pero Tomás Llorens que no pertenece a la imaginaria menor del oficio, se ha despedido con las indiscretas formas de su buen crédito. No ha querido poner en riesgo su prestigio de custodio del arte, prestándose a juegos de albedríos ignaros en la materia y caprichosos, como al parecer se aventuran con el nombramiento del nuevo gerente.
María López, directora del presunto Museo, también tomó las de Villadiego, porque se le ha menoscabado su trato contractual.
Como se dice, dos dimisiones no son nada, más da el fútbol. El alcalde en un alarde de esos que solo entienden los iniciados, ha declarado que con las dimisiones sale fortalecida la Institución; a la par que se ve obligado a declarar que el documento de cesión de las obras que garantiza el nacimiento y pervivencia  del Museo Carmen Thyssen está todavía en barbecho.
Porque los cuadros están colgados, porque los dimitidos son reconocidos, porque el gerente nombrado capitaneaba el fiasco del 2016, porque el bar de enfrente tiene las mesas de la calle repletas, porque hay mas mendigos en la puerta de la Iglesia del Santo Cristo, porque el Palacio de Villalón ha recobrado su esplendor, porque se ha  visto a la baronesa en la tele en faenas de colgar cuadros, porque la Junta todavía no le ha podido otorgar la cualidad de Museo, porque no han guardado prudente silencio electoral los dimitidos, tenemos museo.
Queda pendiente levantar las sombras de las dudas sobre sus objetivos de excelencia. Ser señalados como entidad seria y rigurosa ¡y la FIRMA!, sin la firma de la cesión de las obras, su comportamiento hasta el presente, señor alcalde es, al menos, indebidamente temerario, aunque mejor es no ponernos lo peor, con los tiempos que corren.
Curro Flores
12 de abril de 2011



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