Es el desempleo,
señorías
“Es la economía,
imbécil”, espetó Clinton a Bush senior y lo dejó sobre la lona electoral. A mi
sólo se me ocurre poner señorías por insulto contra el dictado de mi conciencia
democrática, pero siguiendo la corriente que se ha instalado entre los
ciudadanos sobre los que ejercen el noble oficio de la política en estos
tiempos de penuria y descreimiento.
Se consumió una sesión
solemne de las Cortes sobre la consulta catalana, entre enroques
constitucionales, propuestas de apertura y cambio, soliloquios, soflamas,
necesidad de diálogo y puntos de fugas; mientras en la piel de toro de la
testuz a la cola todo es desesperanza en
la busca de empleo.
No hace falta leer las
encuestas para enterarse que las supuestas mejoras económicas que se pregonan
en el macro altavoz, se esfuman en el micro altavoz del boca a boca, de los que
muchas veces no tienen que llevarse a la misma. Mientras tanto, sin que la
obligada prudencia política convoque a un diálogo, la consulta catalana se pone
sobre la mesa con luz y taquígrafo, cuando necesita más media luz que el tango.
Quizás ya mucho se sepa
sobre la inoperancia de los modelos políticos actuales para poner freno al
juego de la economía financiera. A tal punto que quizás los cuerpos culturales y del pensamiento alejados del hacer de la
administración pública y económica, se le debe estar convocando a la
edificación de los nuevos guiones de convivencia mundial, despojándonos de las
dogmáticas que nos ha tenido ajetreados, dolidos, administrados, entusiasmados
y adormecidos en el S.XX.
Pero, mientras sí,
mientras no, lo importante, la soldada exige un orden del día constante en el Gobierno, el Parlamento y de todos aquellos
que consumen nuestros votos; porque el único desafuero, la única cuaresma, está
en salir de la penitencia de no vislumbrar futuro los parados, los obreros en
precarios o los que conservando empleo no saben si el próximo lunes pueden
estar tomando el sol.
Para la ancianita
dada a la fuga por un desliz de tráfico,
y con la que está cayendo, nuestros males están en sus mundos de ficciones o de
ocultaciones, pero al menos se habrá enterado
que se han abaratado los servicios del campo de golf por la crisis.
Esperanza Aguirre,
tiene la desesperante virtud de convertir lo doméstico en un acontecimiento,
por sus malas artes y mojigata soberbia. Oyó un amigo, que un ex ministro de
Sanidad se sonreía de Pedro Aparicio, ex alcalde de Málaga, por el estilo de su
sustituta, Celia Villalobos, fácil respuesta tuvo, también tuviste tu una
extraordinaria sustituta haciendo el caldo del puchero.
Leguina y Gallardón en
la comunidad de Madrid; Solana, Solé Turá, Jorge Semprún en el ministerio de
Cultura desembocaron en la lidereza Aguirre. A veces el voto toma el rumbo de
“a lo loco, a lo loco, una vieja montá en una moto” como se cantaba en mi
infancia.
Curro Flores
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