domingo, 23 de agosto de 2020

CARMONA, CARMENA, CARMÍN


Carmena, Carmona, carmín
El recuento de votos de la noche municipal como siempre me enseña los colmillos de la ley D´Hont, que suele tener días, según colores. La aritmética de una persona un voto adaptada a las fórmulas de la gobernabilidad, te pueden chafar tus convicciones, si no fuera por la rapidez con que operan las noticias de los resultados electorales transformadas en escaños y números de concejales, que evitan que te comas la sesera como el finado Nash y te pongas a buscar el paradigma de la proporcionalidad electoral. Ya me pasó cuándo en aquellos tiempos, releía un libro naranja que nos abasteció la primera Transición, dónde se explicaba la esencia de las ecuaciones de la citada Ley, y qué por necesidad  del guión democrático me lo tomé como un catecismo.
Es difícil apagar los revuelos partidarios y sus exquisitas singularidades ideológicas, pero la razón práctica impondría evitar la fragmentación de los afines, difícil quimera,  que por extraño sortilegio debiera convertirse, en determinados casos, en una práctica más pre que pos electoral, y casi todos  los votantes quedarían más contentos.
Digo esto porque si no fuera por las cámaras indiscreta la hostia que le han pegado los valencianos a Rita Barberá,  se hubiera quedado en una desafiante  declaración de la edila ostentando  ser la primera fuerza de la ciudad de Valencia; o  el tono de la portavoz del PP andaluz, qué  pérdidas las mayorías absolutas de las mayorías de las ciudades y pueblos dónde gobernaban por veinte años o más, presume de resultados y demanda a los demás partidos que no agrupen el voto de sus concejales para desalojarlos de los sillones de las alcaldías, cómo si eso no pudiera estar en el guión de los contendientes. Sería infructuoso buscar si alguna vez el PP hubiera respetado el fair play que demanda, su pasado está lleno de pactos anti naturales para obtener alcaldías y comunidades autónomas.
La verdad es que la noche electoral nos ha dado un sin número de declaraciones de manualillo de comunicación, de las más inapropiadas, pensar que el ciudadano es estúpido, es un supuesto del peor marketing político. Pero a Floriano siempre le debemos dar la enhorabuena, aunque sea por estar dónde está con tanto mérito.
El recuento municipal amén del soliloquio sobre la ley electoral,  las prácticas de los nefandos discursos políticos que nos acostumbran, en especial los de los perdedores siempre triunfadores, y los resultados de las nuevas formaciones políticas en su proclamas anti bipartidistas. Han puesto el dedo en la llaga en la necesidad de que las formaciones políticas afinen los criterios a la hora de elegir los candidatos, y más que proponernos a los ciudadanos personas de sus piscifactorías políticas, con primarias o sin primarias, nos presenten personas de solvencia contrastadas en las aguas bravas de la sociedad.
Carmena, Carmona, carminearán Madrid, declinado  en latín carmín, Gabilondo a un escaño de carminear la Comunidad de Madrid. Ejemplos ilustrativos, solvencia y decencia.
Curro Flores

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