La cadena humana
ibérica
Estoy preparado para
ver el tiqui taca, mientras supervive ese pulso de toma y daca que ha abierto
Mas en España en el momento más inoportuno. He pensado titular el artículo con
la frase que hizo popular Jordi Pujol “aixó no toca/ahora no toca”.
Desde mi infancia puse
cercanía afectiva a Cataluña, y pasé a superar el conocimiento escolar de
nombres de los pueblos de Barcelona conforme mis parientes y amigos iban
haciendo el petate y poblando la geografía catalana, aventados por el tractor y
la miseria. Me contaba aquel hortelano que de madrugada enganchaba la mula a la
noria, y saltaba con el azadón a cuesta entre los bancales, hasta la hora de
jumar con un joyo de pan y aceite, y así
hasta la noche acarreando manzana; que el dueño de su fábrica de camisas de los
alrededores de Vilanoba del Camí, le impidió hacer tres turnos, escaso esfuerzos para Francisco, así que tuvo
que poner una tiendecilla para gastar su energía vital, entrenada en la dura
campiña de Aguilar de la Frontera y así ayudarse.
Así que Vilanoba se
unió a Tarrasa, Igualada, Hospitalet, en los remites de las cartas que leía a
mis familiares en la intimidad, y
nosotros bien gracias a dios, besos de todos para todos y después venía el
santoral andaluz pepes, juanes, josés y frasquitos.
Después vinieron aquellos tiempos del Ayuntamiento de
Barcelona, fértil, ejemplar y señero, la Europa del cambio municipalista,
amigos Jordi, Francesc, Pascual, Josep…Los enormes saltos en la participación
ciudadana, urbanismo en bienestar social, cultura. Reuniones, paseos, nuestro
Picasso, lecturas y la ciudad del salto olímpico, Romá y la iluminación del
proyecto a la barcelonesa de I love NY (Barcelona, mes que mai).
A los nacionalismos de
terquedad fronteriza, con la endogamia
se les nubla el horizonte; el nacionalismo español que se envalentonó con el
oprobio de un golpe, sembró de soflamas el verbo, hasta perder la letra el himno en la
democracia y quedarnos con un ronroneo de idiotas. El nacionalismo catalán
también ha marcado el paso atrás, con ese empuje inane del ¡dejadme solo!
Aquella Cataluña faro y guía, hermana, amiga, lugar familiar de trabajo,
lejanía y cercanía, desde el viejo Correo hasta el AVE, hoy renovación de mi
sangre, se ensimisma en medio de la crisis y crea el trasiego de la consulta.
Hace tiempo que es
tiempo de mejorar la Constitución, y adecuarla al devenir de nuestra propia
convivencia, lo contrario es recubrirnos de un tablón de la ley. Pero mientras
se plasma lo evidente, nuestra tarea prioritaria es hacer la cadena humana
solidaria que nos envalentone para salir de la crisis real que vivimos todos
los parientes de España en la península Ibérica.
Curro Flores
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