jueves, 20 de agosto de 2020

LA CADENA HUMANA IBÉRICA


La cadena humana ibérica
Estoy preparado para ver el tiqui taca, mientras supervive ese pulso de toma y daca que ha abierto Mas en España en el momento más inoportuno. He pensado titular el artículo con la frase que hizo popular Jordi Pujol “aixó no toca/ahora no toca”.
Desde mi infancia puse cercanía afectiva a Cataluña, y pasé a superar el conocimiento escolar de nombres de los pueblos de Barcelona conforme mis parientes y amigos iban haciendo el petate y poblando la geografía catalana, aventados por el tractor y la miseria. Me contaba aquel hortelano que de madrugada enganchaba la mula a la noria, y saltaba con el azadón a cuesta entre los bancales, hasta la hora de jumar  con un joyo de pan y aceite, y así hasta la noche acarreando manzana; que el dueño de su fábrica de camisas de los alrededores de Vilanoba del Camí, le impidió hacer tres turnos,  escaso esfuerzos para Francisco, así que tuvo que poner una tiendecilla para gastar su energía vital, entrenada en la dura campiña de Aguilar de la Frontera y así ayudarse.
Así que Vilanoba se unió a Tarrasa, Igualada, Hospitalet, en los remites de las cartas que leía a mis familiares en la intimidad,  y nosotros bien gracias a dios, besos de todos para todos y después venía el santoral andaluz pepes, juanes, josés y frasquitos.
Después vinieron  aquellos tiempos del Ayuntamiento de Barcelona, fértil, ejemplar y señero, la Europa del cambio municipalista, amigos Jordi, Francesc, Pascual, Josep…Los enormes saltos en la participación ciudadana, urbanismo en bienestar social, cultura. Reuniones, paseos, nuestro Picasso, lecturas y la ciudad del salto olímpico, Romá y la iluminación del proyecto a la barcelonesa de I love NY (Barcelona, mes que mai).
A los nacionalismos de terquedad fronteriza, con  la endogamia se les nubla el horizonte; el nacionalismo español que se envalentonó con el oprobio de un golpe, sembró de soflamas  el verbo, hasta perder la letra el himno en la democracia y quedarnos con un ronroneo de idiotas. El nacionalismo catalán también ha marcado el paso atrás, con ese empuje inane del ¡dejadme solo! Aquella Cataluña faro y guía, hermana, amiga, lugar familiar de trabajo, lejanía y cercanía, desde el viejo Correo hasta el AVE, hoy renovación de mi sangre, se ensimisma en medio de la crisis y crea el trasiego de la consulta.
Hace tiempo que es tiempo de mejorar la Constitución, y adecuarla al devenir de nuestra propia convivencia, lo contrario es recubrirnos de un tablón de la ley. Pero mientras se plasma lo evidente, nuestra tarea prioritaria es hacer la cadena humana solidaria que nos envalentone para salir de la crisis real que vivimos todos los parientes de España en la península Ibérica.
Curro Flores




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