sábado, 22 de agosto de 2020

EN EL ESTADO DE SITIO


En el estado de sitio
Debieran ser fantasmas los que se han aliados antes de las elecciones, que difícilmente pueda departir otras cosas que en las tarabitas impuestas por el caos de entre ellos, y en pos de nuestras ingenuidades o no.
La Europa lenta, se va sintiendo invadida por los sirios, que huyendo nos confunden al buscar asilo entre las mies impávida. Protegemos la jaula de oro de nuestras ansias prisionero, mientras Ícaro se balancea por los brazos de un Eolo enloquecido, entre tanta penumbra se vislumbran el Caballo de Troya en el cabalgar de los refugiados. Aquellos líderes de Maastricht y Schengen, se sustituyeron por burócratas de miedos y encuestas, con el tensiómetro clavado por la Bolsa.
Catalanicus e Hispanicus, se anclan en el desafío, porque nadie previó fronteras más allá de las fronteras patrioteras, y el ansia que nació quizás en el Neolítico de poner cercas afana a los humanos cavando más trincheras. A veces en la partida clavamos enemistades y confusiones, cuando el verdadero fantasma ha penetrado nuestro ego de identidades vacías a ritmo de un himno de rumrum y viejas cantinelas. Siempre imaginé que el payés obtuso, sacaría todo su desenfreno cuando los garfios del terror de ETA, desalojaran los platós, y ahora como era de prever me ha cortado Cataluña en dos.
Se escatima el gasto, pero no se sabe cuánto se mal gasta, cuando la noticia la producen las mujeres que ya han dejado de ver las noticias. Si me falla Europa y España se confunde, me falta más Estado y sobretodo inteligencia acorde que no repare en medios ante la violencia de género. Los lobos enloquecidos han impuesto el toque de queda de los minutos de silencio, y da la sensación que tras las multitudinarias manifestaciones y las paradas silentes, todo es esperar a que crezcan las víctimas tras las puertas cerradas.
El smog ha dejado casi a ciegas al  oso y casi se guía solo por el olfato para coger los madroños, Madrid está a oscuras en un noviembre en exceso soleado, y más que repartir sabias cegueras borgianas, trata de repartir confusiones a poco más  que a la vuelta de las esquina, dónde los lazarillos nos conducen a las urnas como si ya no tuviéramos marcada la papeletas.
Entre tantos fantasmas nacionales, El País, periódico, despide a Miguel Ángel Aguilar, ser luminiscente, más que solidaridades hay que expresarle devociones. Siento que el  que fuera mi medio de comunicación preferido, solo le quede el crucigrama, y los correajes de la Moncloa y la banca.
Curro Flores


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