Carnaval de educación
Al pensador Todorov,
como es lógico, no se le escapa, que España pasa por ser el laboratorio europeo
de la política. Europa que necesita una transfusión de energía democrática, que
asalte la esclerosis del pactos los ochenta del siglo pasado, consecuencia del
Mayo del 68, por el que nos dimos fraternalmente la paz, con el surgimiento del
estado de bienestar.
Pero la caída del muro
y consecuentemente la ampliación de la UE, la crisis económica, los movimientos
migratorios, la guerra Siria y para tener siempre presente Ucrania, nos han
dejado un panorama de duda, dónde el ego divisorio pone cercas a nuestras
fronteras mentales.
España está en
Carnaval, una época muy liberadora, pero presa del desconcierto que los
resultados electorales han dejado. Lo otoñal antes tan nuevo, nos mostramos
ofendidos por los usos mostrencos de los que enarbolan lo más nuevo. Entre
tirios y troyanos deshojamos la margarita, de este jardín que hemos sembrado
entre todos, demasiado frágil para los Tarasca mundial que nos devora.
El alcalde de Cádiz que
atiende por Quichi, hombre de murga popular, de los de esa juventud española
que nos ha dado la Transición, más titulada que formada, ha respondido a un
opositor en el pleno, con el título universitario como muestras de sus
capacidades de entendimiento, afeándole al adversario que no lo tuviera. Tan
joven, tan progre y tan carnavalero, para sacarnos los árcanos baldones de la
hidalguía de la titulitis franquistas. Qué murga más antigua.
Alfonso Guerra, en el
acto de memoria por el añorado Fernando Múgica, víctima de ETA. Ha sacado toda
la bilis revuelta que le han provocado, los llamados por él “niños malcriados
que confunde la novedad con la falta de educación”. Alfonso que merece todo
nuestro respeto, sabe demasiado de política para saber lo que ha dicho y en el
momento. Yo me quedo con la duda que algo
mal hicimos invirtiendo tanto en formación, para que nos derivara en tan
mala educación.
Cospedal no tiene
dudas, se reúne con sus jóvenes correligionarios, y le lanza una soflama ante
los posibles pactos que den a España un gobierno progresista, y les alerta
sobre la futura barbarie que amenaza a nuestra educación y su futuro, como si
no hubiéramos tenido bastante con su vergonzante Wert.
Oyendo lo que
oigo, mientras Valencia prepara su gran
falla, y nosotros enterramos la sardina, y una entrevistadora se oye a si misma
entre video y video para sonrojo de algunos políticos, como si el arte de la
entrevista periodística se hubiera estancado en la época de la Inquisición.
Salga de los pactos lo
que quiero que salga como la mayoría de los españoles con los que hablo, conmino a los nuevos gobernantes a un gran
pacto por la educación. Urgencia que se deriva por la exposición de la marca
España, al ser la cobaya en Europa de la gobernabilidad en tiempos revueltos.
Y yo que pensaba que
Pablo Manuel Iglesias se iba a llevar un cartucho de palomitas a la entrega de
los Goyas ¡vaya chasco!
Curro Flores
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