domingo, 23 de agosto de 2020

CARNAVAL DE EDUCACIÓN


Carnaval de educación
Al pensador Todorov, como es lógico, no se le escapa, que España pasa por ser el laboratorio europeo de la política. Europa que necesita una transfusión de energía democrática, que asalte la esclerosis del pactos los ochenta del siglo pasado, consecuencia del Mayo del 68, por el que nos dimos fraternalmente la paz, con el surgimiento del estado de bienestar.
Pero la caída del muro y consecuentemente la ampliación de la UE, la crisis económica, los movimientos migratorios, la guerra Siria y para tener siempre presente Ucrania, nos han dejado un panorama de duda, dónde el ego divisorio pone cercas a nuestras fronteras mentales.
España está en Carnaval, una época muy liberadora, pero presa del desconcierto que los resultados electorales han dejado. Lo otoñal antes tan nuevo, nos mostramos ofendidos por los usos mostrencos de los que enarbolan lo más nuevo. Entre tirios y troyanos deshojamos la margarita, de este jardín que hemos sembrado entre todos, demasiado frágil para los Tarasca mundial que nos devora.
El alcalde de Cádiz que atiende por Quichi, hombre de murga popular, de los de esa juventud española que nos ha dado la Transición, más titulada que formada, ha respondido a un opositor en el pleno, con el título universitario como muestras de sus capacidades de entendimiento, afeándole al adversario que no lo tuviera. Tan joven, tan progre y tan carnavalero, para sacarnos los árcanos baldones de la hidalguía de la titulitis franquistas. Qué murga más antigua.
Alfonso Guerra, en el acto de memoria por el añorado Fernando Múgica, víctima de ETA. Ha sacado toda la bilis revuelta que le han provocado, los llamados por él “niños malcriados que confunde la novedad con la falta de educación”. Alfonso que merece todo nuestro respeto, sabe demasiado de política para saber lo que ha dicho y en el momento. Yo me quedo con la duda que algo  mal hicimos invirtiendo tanto en formación, para que nos derivara en tan mala educación.
Cospedal no tiene dudas, se reúne con sus jóvenes correligionarios, y le lanza una soflama ante los posibles pactos que den a España un gobierno progresista, y les alerta sobre la futura barbarie que amenaza a nuestra educación y su futuro, como si no hubiéramos tenido bastante con su vergonzante Wert.
Oyendo lo que oigo,  mientras Valencia prepara su gran falla, y nosotros enterramos la sardina, y una entrevistadora se oye a si misma entre video y video para sonrojo de algunos políticos, como si el arte de la entrevista periodística se hubiera estancado en la época de la Inquisición.
Salga de los pactos lo que quiero que salga como la mayoría de los españoles con los que hablo,  conmino a los nuevos gobernantes a un gran pacto por la educación. Urgencia que se deriva por la exposición de la marca España, al ser la cobaya en Europa de la gobernabilidad en tiempos revueltos.
Y yo que pensaba que Pablo Manuel Iglesias se iba a llevar un cartucho de palomitas a la entrega de los Goyas ¡vaya chasco!
Curro Flores

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