Desastre y escrache
Primero fueron suicidas
que masticaron en su soledad el portazo que les impediría volver a su hogar.
Estas autoinmolaciones se sucedieron y engrosaron en estos días tercos y doloridos una más de
las peores noticias. El escozor de esas tragedias íntimas destrozaban aún más
los ánimos de la población, por eso algunos guardianes de la complacencia,
trataron de disimular con letras de encargo los efectos que la aflicción nos provocaba.
Hace poco aparecieron a
modo de imitación del modelo argentino, unos ciudadanos que indignados por las
circunstancias de los desahucios, eligieron el patrón de acercarse a la
intimidad de los hogares de los políticos que se oponían a las propuestas
legales de la PAH, y de esa manera señalarlos como responsables.
La Junta de Andalucía
ante la dimensión de la tragedia, ha elaborado una ley que permite expropiar
temporalmente las viviendas objetos de un desahucio, para paliar los efectos de
los desalojos dónde concurran circunstancias de necesidad probada. Los populares
inmediatamente se han opuesto con más descalificaciones que razones.
Decir que nos gustan los
escraches, es tan peregrino, como decir que nos conforman los desahucios a
familias y personas imposibilitadas para sostener su existencia. Como es obvio
los escraches, las asonadas, las huelgas, las manifestaciones, son uno más de
los instrumentos que los ciudadanos eligen para protestar y poner en evidencia
sus reivindicaciones. Los verbos reprimir, abortar, sancionar figuran en el catálogo
de las acciones de gobierno ante la ilicitud o transgresión de las normas
legales establecidas en cualquiera de estos actos.
Escribía el otro día
que la norma aprobada por la Junta de Andalucía, es de lo podíamos llamar de
esas normas de mínimos, para evitar seguir profundizando en una tragedia,
aceptable para el pensamiento demócrata cristiano, liberales sin neo, ni con, y
en general el espectro de ciudadanos de centro derecha. Dista mucho, aunque sea
de un gobierno de izquierdas, de ser una acción maximalista, izquierdista,
soviética y otras lindezas que han soltado sus antagonistas. Es una norma
parecida a la que se aplica en muchos países de Europa, y que en muchos de
ellos de lo que se trata es de paliar
que los precios de la vivienda se alteren porque los propietarios no saquen sus
inmuebles vacios al mercado. Todas las normas legales son mejorables, pero lo
que sí puede empeorar son los efectos del rigor de los desahucios.
Las acciones contra los
políticos llevadas a cabo por los escraches no son un plato de buen gusto para
nadie. Pero de ahí a llamarlos nazis-fascistas, sonroja y añade indignación
innecesaria. Cospedal ppredicó con el ejemplo y lanzó su campaña de
estigmatización ideológica, demostrando su incultura política y arbitrariedad
verbal.
El poder le es dado a
los políticos en las urnas para que sus acciones de gobierno lleven la paz y la
prosperidad a los ciudadanos, las dificultades se salvan con diligencia y
eficacia en la acción, pero esta diligencia y eficacia si no se acompañan de
diálogo, más en momentos de dificultades, no solo provocan distanciamiento,
sino que abre los caminos de la frustración, la irritación y el riesgo de
ruptura de la sociedad.
C. Flores
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