jueves, 20 de agosto de 2020

LA BATUTA DEL ALCALDE


La batuta del Alcalde de Málaga
Mal ha arrancado este mandato Francisco de la Torre, por más que sea de los pocos alcaldes que ha podido mantener la vara gracias a Ciudadanos.
A la perenne plaga de suciedad que comanda la ciudad, y los arranques verbales de la concejala de ferias se despacha ahora el Organismo de Recaudación, Gestrisam, bloqueando las cuentas de familias sin recursos al percibir menos del SMI (salario mínimo interprofesional).
María Gámez, portavoz socialista, ha puesto el grito en el cielo y señalado que, ya llueve sobre mojado por los afanes recaudadores de Gestrisam con los más desfavorecidos. Los otros grupos opositores o menos, no le han ido al pairo en eso de denunciar este nuevo desvarío, a pesar de que la empresa ha dicho que para ayer estarían liberadas todas las cuentas, para los que demuestren percibir esas ayudas, legalmente inembargables, como único sustento. Por lo que han sido condenados a hacer el paseíllo de la miseria.
Los alcaldes y más los tan añejos, ni recogen la basura, ni bloquean las cuentas de los más pobres, ni se les ocurre alterar su modosidad hablando de bragas festivas. El bastón de mando solo da de sí para usarlo de batuta, y para poner en los atriles personas con criterio, capacidad, orden y poco locuaces a la hora de gestionar.
Don Francisco ya ha tenido tiempo de sacar los matices de su gestión, como haría un buen director de orquesta. Pero con tanto desacierto, he recordado una frase que dijo en rueda de prensa el maestro Frühbeck de Burgos, cuando vino a dirigir la actual Orquesta Sinfónica de Málaga, sobre la primitiva  orquesta malagueña que dirigió en su viaje de novios.
 El joven director cansado por los desaciertos musicales en los ensayos, cambió de programa varias veces, pero seguía el desaguisado y estalló de los nervios;  un músico se levantó a calmarlo, y le dijo: “Maestro no se sofoque, usted quiere que leamos todo lo que viene en la partitura, pero aquí no es costumbre”.
Aquí parece que no hay hábitos tampoco para tener la ciudad limpia, para pedir perdón cuando se dice una barbaridad por una edila y para no hacer un corralito a la paisana con los malagueños más necesitados.
Si no fuera porque el director-alcalde es muy atento, y salir a saludar al auditorio sale y bastante,  parece que ha nombrado como primeros atriles de su gestión, a algunos que parecen salidos de la banda borracha de la trasnochada canción popular.
Curro Flores



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