jueves, 20 de agosto de 2020

LA ALCALDESA DE MARBELLA


La alcaldesa de Marbella
Venida a restituir el orden moral en las mansiones y playas de Marbella, perros incluidos. Se han encaramado en las noticias de la trama Gürtel, porque en el cajón de los recuerdos de las fechorías de Correa y amigos,  figuran que le habían regalado más o menos un millón de las extintas pesetas, para su acto de presentación por don Chema, ex presidente y con Cascos de doméstico.
La verdad es que la minutilla es bajilla, para los números de la corrupción que se instaló en su muni marbellí, cuando gililandia. Tampoco sus ciudadanos se van a conmocionar por el abuso. Pero ya quedará este botón de muestra con el que inició su andadura por el bastón de mando, para cuando nos sorprendan los titulares con otras noticias del rubio trigal de la limpieza.
 Los emilios de Villalobos
La vicepresidenta doña Celia se aburre como una ostra de vice de la Cámara, acostumbradita como está a eso de cortarle la palabra ante las cámaras a todo el que se precie o menos.
Y como lo del correo electrónico es más simple que su jumento, se entretenía la buena mujer en mandar correos de apoyo a don Arenas.
La cosa no pasaría de ser un juego de hooligan, pero tuvo la mala suerte de que algún listillo periodista, descubriera que lo hacía desde los servicios del Congreso. Es decir, a costa de nuestro condumio.
Tarjeta roja, apercibimiento, llamada al orden o que chupe mullido sillón en el silencio de las ovejas, porque lo de pagar los gastos no suena por esa mayoría que la sustenta.
Los costosos móviles institucionales
Ardían que te ardían, por la aparición en plasma y en directo de Aznar. Los populares de a, los de r y mayormente los de ellos, pasaban de la llamada de la selva al sosegado estado esto es lo que hay y todo en este plan.
Unos se borraban del cusillito de FAE, otros sacaban entrada de palco; y con los nervios a flor de piel cundía la pregunta ¿Con quién estará Bendodo, Esperanza, Villalobos, Paco, España,  Moreno Bonilla…? Hasta por cócteles Voltaire había quién se agitaba.


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