jueves, 20 de agosto de 2020

LA CONSTRUCCIÓN DE UN NEOPOLÍTICO


La construcción de un neopolítico
Con las luces navideñas encendidas, la campaña electoral se desarrollará en Adviento, preparándonos para la elección de un presidente en nuestra patria que la tenemos hecha un belén, y a vista de cómo están las encuestas lo podemos tener hecho un cristo para la cuaresma.
Redicho que las elecciones europeas, abrieron las puertas para corregir los vicios adquiridos en la política, descarríos que eran más perdonables al nadar en la abundancia, pero que se hacen inexplicables con el carnet de parado y en las colas de alimentos.
Así que desde las europeas, empezamos a conocer a algunos nuevos políticos que parecían encantados de haberse conocidos, ocuparon el plasma hogareño hasta que algunos se convirtieron desde unas estrellas emergentes, a unos tremendos plastas de los que ejecutamos con el mando a distancia.
Sin perjuicio que yo tengo los votos hechos, desde que empezamos los ejercicios de democracia en España, y que en mi vida he participado en un número de campañas electorales suficientes, y curioseado más de lo necesario que nunca es mucho en las técnicas electorales. No dejo de sorprenderme por las nuevas técnicas que se utilizan, para elevar el nivel de popularidad de los políticos en los medios de comunicación, que al parecer pertenecen al gusto de un espectador a disgusto.
Subir en globo, escalar un monte, darse un trastazo de copiloto, pegarle un capón a tu hijo en un programa de deporte, coleta y camisa. Me faltan las trenzas de Pipi Calzaslargas, pero ojo al carnaval, si la realidad no lo remedia. Con la que tenemos encima, me quieren convertir en teleñecos, los personajes que tienen que ganarse la oportunidad de sacarnos de todas las crisis presentes y las que nublan el horizonte.
Echar la vista atrás, y pensar en muchos de los políticos que admiramos o deploramos desde los principios de la democracia. Se me haría un mundo ver a los González, Tierno, Carrillo, Suárez y por extensión a los que le vengan a la cabeza, ir más lejos de las formalidades del que tiene algo serio que contarnos y proponernos, sin entretenernos en sus necesidades vitales, o descubrirnos que de pequeños eran unas fieras jugando al futbolín.
Tenía enfrente al empezar el artículo el libro “La construcción del personaje” de Constantin Stannislavski. Y me nació la preocupación, que ideas aparte, que nivel de preparación o naderías obligadas deben estar en la formación de un político que quiera presentarse en sociedad sin ser un rollo, o resultar un “esaborío”, para el común de los espectadores. Todo eso desde que “el gran ladrón Gil” entraba en los mítines a lomos de imperioso, y hacía la delicia de los horteras perorando desde una jacuzzi.
Al que más le ha costado entrar por el arco de triunfo, porque va sobrado ha sido a Rajoy, pero ya está haciendo méritos, porque hoy es el día que se recogen masivamente alimentos, a pesar de Montoro y Guindos. Observé al aspecto de los jóvenes acicaladamente encantadores que se encargan de esa tarea solidaria en los supermercados, tan diferente de los disidentes de Podemos que tenemos en Málaga en la dirección de la organización. Y como siempre me pongo a pensar como le gusta a la derecha la caridad y cuánto hostiga a la igualdad.
Presumo que dentro de unos años nos juguemos las primarias con algunos monologuistas como mi paisano Dani Rovira, que pasen el casting con todas las virtudes necesarias para la construcción de un neopolítico.
Curro Flores





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