La construcción de un
neopolítico
Con las luces navideñas
encendidas, la campaña electoral se desarrollará en Adviento, preparándonos
para la elección de un presidente en nuestra patria que la tenemos hecha un
belén, y a vista de cómo están las encuestas lo podemos tener hecho un cristo
para la cuaresma.
Redicho que las
elecciones europeas, abrieron las puertas para corregir los vicios adquiridos
en la política, descarríos que eran más perdonables al nadar en la abundancia,
pero que se hacen inexplicables con el carnet de parado y en las colas de
alimentos.
Así que desde las
europeas, empezamos a conocer a algunos nuevos políticos que parecían
encantados de haberse conocidos, ocuparon el plasma hogareño hasta que algunos
se convirtieron desde unas estrellas emergentes, a unos tremendos plastas de
los que ejecutamos con el mando a distancia.
Sin perjuicio que yo
tengo los votos hechos, desde que empezamos los ejercicios de democracia en
España, y que en mi vida he participado en un número de campañas electorales
suficientes, y curioseado más de lo necesario que nunca es mucho en las
técnicas electorales. No dejo de sorprenderme por las nuevas técnicas que se
utilizan, para elevar el nivel de popularidad de los políticos en los medios de
comunicación, que al parecer pertenecen al gusto de un espectador a disgusto.
Subir en globo, escalar
un monte, darse un trastazo de copiloto, pegarle un capón a tu hijo en un
programa de deporte, coleta y camisa. Me faltan las trenzas de Pipi
Calzaslargas, pero ojo al carnaval, si la realidad no lo remedia. Con la que
tenemos encima, me quieren convertir en teleñecos, los personajes que tienen
que ganarse la oportunidad de sacarnos de todas las crisis presentes y las que
nublan el horizonte.
Echar la vista atrás, y
pensar en muchos de los políticos que admiramos o deploramos desde los
principios de la democracia. Se me haría un mundo ver a los González, Tierno,
Carrillo, Suárez y por extensión a los que le vengan a la cabeza, ir más lejos
de las formalidades del que tiene algo serio que contarnos y proponernos, sin
entretenernos en sus necesidades vitales, o descubrirnos que de pequeños eran
unas fieras jugando al futbolín.
Tenía enfrente al
empezar el artículo el libro “La construcción del personaje” de Constantin
Stannislavski. Y me nació la preocupación, que ideas aparte, que nivel de
preparación o naderías obligadas deben estar en la formación de un político que
quiera presentarse en sociedad sin ser un rollo, o resultar un “esaborío”, para
el común de los espectadores. Todo eso desde que “el gran ladrón Gil” entraba
en los mítines a lomos de imperioso, y hacía la delicia de los horteras
perorando desde una jacuzzi.
Al que más le ha
costado entrar por el arco de triunfo, porque va sobrado ha sido a Rajoy, pero
ya está haciendo méritos, porque hoy es el día que se recogen masivamente
alimentos, a pesar de Montoro y Guindos. Observé al aspecto de los jóvenes
acicaladamente encantadores que se encargan de esa tarea solidaria en los
supermercados, tan diferente de los disidentes de Podemos que tenemos en Málaga
en la dirección de la organización. Y como siempre me pongo a pensar como le
gusta a la derecha la caridad y cuánto hostiga a la igualdad.
Presumo que dentro de
unos años nos juguemos las primarias con algunos monologuistas como mi paisano
Dani Rovira, que pasen el casting con todas las virtudes necesarias para la
construcción de un neopolítico.
Curro Flores
No hay comentarios:
Publicar un comentario