Gobierno de colisión
Susana Díaz heredó un
gobierno de coalición. Después del pinzamiento PP e IU en Extremadura, en Andalucía saltó una nueva esperanza de la izquierda, para defenderse del ppeísmo y afrontar la crisis
sin el escalpelo clasista.
Los experimentos en
gobiernos de coalición, ya algunos en estos años, saben que su retórica formal,
no puedo ocultar el trasiego de las pugnas partidarias. A veces, se tiene la
suerte que el elemento humano, los condicionantes estratégicos y la tarea eleven
el listón de la coalición, sobre el presumible devenir en colisión.
El avatar de la Corrala
de la Utopía, breve, ha evidenciado lo fácil que puede
ser llegar al corral de la distopía en el Gobierno. Por lo tanto, solo
el buen hacer, control, diálogo, prudencia y eficacia, pueden evitar que el
cesto de Susana se desparrame frustrando.
Si Cataluña pone
nervioso al mapa español, Andalucía puede estar tricotando su futuro; por eso
el gobierno andaluz y el ciudadano en su despensa sufrirá de toda la acción de
choque de la que sea capaz el gobierno de Rajoy, rampante y cuesta abajo.
Para la Semana Santa se
ha reservado el ministro de Interior, una filtración no filtrada, con todos los
acicates de una campaña de causa general, al estilo ERE, sobre fraudes en los
fondos de formación. El consejero andaluz de educación Luciano Alonso, se ha
prestado a aclararlo todo, y demanda a
Interior que desmienta la información filtrada, ya que en Interior, de
procesiones, no se le ponen al teléfono para darle explicaciones. Nota: Interior
no ha filtrado, ha infiltrado titulares de escándalo para
confundir al pueblo y darle manteca a su cabaña mediática.
Mientras Garzón es el
único procesado por la canallada Gürtel; Elpidio Silva padece por el ejercicio
de su obligación en el caso Blesa. La izquierda se tiene que malhumorar y
sobrecoger con el dislate sumarial de
Alaya ¿dónde estaría la señora jueza de
haber afectado los EREs a los dirigentes del PP y adláteres? La
respuesta mi amigo está volando en el viento, aunque ahora está más de moda que
la cuelgues en la nube.
No me estimula mucho
rebozar de juzgados el quehacer político, porque la obsesión que abrió en
principio de los noventa la ansiedad de Aznar y sus cascos, ha creado más
víctimas que claridad y ha cubierto la política de más fango que justicia.
Perseguir criminales y darles su merecido es ciencia obligada del Estado; sacar
el ventilador y contaminar todo el quehacer público de inmundicias, es
convertirse en los más terribles intoxicadores de los que le estorban los gobiernos.
Andalucía en periodo
electoral o en su día a día padecerá por
tierra, mar, aire, panfleto y presupuesto toda la colisión que se pueda ejercer
sobre su gobierno de coalición ¡ánimo
tenemos!
Curro Flores
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