-En los tiempos del Nobel
El Nobel, Vargas Llosa,
pasea por las calles de Nueva York y se
da un baño de modestia. Mis paisanos costasoleños se dan un baño de autoestima
al recordarnos que el extraordinario escritor peruano nos visita cada
verano para su anual y costeado ayuno. La verdad, no es para menos,
en un territorio relamido por tiburones y pirañas, debemos congraciarnos que
para el novelista seamos su territorio
de abstinencia y de sueños
pantagruélicos. Profeso admiración por la obra de Mario Vargas Llosa y porque
su verbo me llegue sin traducir.
Pienso que los nobeles y
los novelistas, son un íntimo refugio
para los tiempos de aprietos. Cansan los secundarios comentarios de las primarias; el tallaje físico y ético de Camps; el paseo de las mulillas
por el Senado para transportar el sueño bóvido
de Pio García Escudero; los desalmados comentarios dedicados a las mujeres rapadas por
la España salvaje; la encuestas sobre las opciones electorales de Belén Esteban;
la larga agonía de Díaz Ferrán. A nuestro disgusto podemos añadir raciones de
sin razón para el arrastre.
Liu Xiaobo, recibirá el
Nobel, como el conde de Montecristo recibió el legado del tesoro escondido en
Milán. Su responsabilidad ejemplar con los derechos humanos, pertenece a los que
se lanzan en la carrera contra el miedo en pos de la libertad, los mejores de nuestra especie. El
mandarinazgo comunista chino, tan de modé, emite rugidos de blasfemia contra la concesión
del Nobel a Xiaboo; mientras en las
democracias europeas nos hacemos el sueco y Obama saca pecho por los derechos
humanos frente a los dirigentes de la quinta parte del mundo. Las matemáticas
de la economía mantienen relaciones inversas con los números de la dignidad
-¿si el dragón despierta nos suprimirá la cartilla de los derechos humanos?
En los tiempos del
Nobel, con frecuencia tenemos la suerte de que los académicos nórdicos
dinamiten nuestras conciencias, y alojen en el elenco de los ejemplos, un
cuadro de honor más encomiable que la de nuestros paisanos afamados.
Mejoramos al
felicitarnos por el Premio Nacional de Narrativa de Javier Cercas, muy merecido por su ANATOMIA DE UN INSTANTE.
Novelar la llaga del 23F es una hazaña de lo literario para revivir las claves
de nuestra transición a la democracia. Había que ponerle imaginación al sin
vivir de unos años agigantados por la ilusión, y ensombrecidos desde aquella,
menos célebre, reunión de jefazos militares en Játiva, en septiembre de 1977.
Memorizo todos aquellos instantes anatómicos, la noche del 23F en el ayuntamiento de Málaga,
cuando el alcalde, Pedro Aparicio, decidió abrir luces y puertas del Consistorio.
Allí nos unimos los concejales de todas las formaciones políticas: PSOE, UCD,
PC Y PSA -¡qué noche la de aquel día!- Llegamos a sentir las amenazas cercanas y
lejanas con olímpico desasosiego. Aquella noche supimos hacer honor al lema de
la ciudad de Málaga. –La primera en el
peligro de la libertad-.
Dictadura y tres años
de ruido de sables, no debieran dar lugar a que Javier Cercas nos llame la atención con su comentario por la
falta de reacción popular ante la intentona golpista. Podemos decir que fueron un clamor las
manifestaciones por la democracia y la
libertad de nuestro pueblo tras la
intentona golpista. -¡No debemos dejar ningún aliento a las pistolas!
Curro Flores
9 de septiembre del
2010
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