Cerco al mar
El número es tan certero
que acentúa el bochorno: 7.7 hectáreas nuevas se urbanizaron cada día, en las
costas de nuestro país hasta el 2005.
Hace años emergían por
la Costa del Sol nuevas playas
artificiales. El guasón de turno, hombre enladrillador, me proponía construir
los nuevos “terrenillos” ganados al mar, poseído por el ingenio holandés.
Estamos con
temperaturas y temporada altas, y a pesar de los sofocos, las vacaciones son de
hamaca, remojón y tufo de espetos de sardinas. La lectura suele ser liviana
para dar juego al rabillo del ojo. Novelones, semanales y páginas de verano.
Tengo un poseso al lado con el e-book, devorando bits.
Me distrae, en “cuché”, un Putin cursi de vacaciones: se
pasea de “foteo” por su querida ciudad veraniega Sochi, acompañado por el
actor Van Damme. Parece que le seducen los trancazos y puntapiés del ballentino,
promocionan un campeonato de lucha mixta, aunque el personaje también podía
incitar al botellón en el mar Negro.
Sochi y sus alrededores
costeros, debido a la crisis, se han librado, por ahora, de un plan propio de
la megalomanía rusa: tres millones de residencias vacacionales tenían previsto
construirles golpe a golpe -¡qué bocao!
En mayo de 2006, guardo
la imagen de Putin en el discurso a la nación rusa, poniendo por ejemplo a las autoridades
españolas en la lucha contra la corrupción por las medidas tomadas en Marbella.
Varios de sus viejos camaradas del Kgb y algunos militares se habían
aprovechado de sus puestos públicos aduaneros para ponerse las botas y había
que depurarlos, y servía el ejemplo. Un mes después dio la vuelta al discurso
de Marbella y lo convirtió en andanada contra las autoridades europeas y españolas que le exigían más democracia en
Rusia. En España se supo más del último suceso, como no era para menos.
Sobre la toalla en la
colchoneta de al lado retoza Sean Connery, en primera página. Al viejo Bond lo
rodea la justicia: en el fondo el viejo actor se contaminó más por las
suntuosidades del Dr. No y Goldfinger, que por las justicieras bond-ades del
007, sin licencia para construir.
Mel Gibson, se defiende
del tinto con gaseosa marcado por un roal húmedo sobre la página. Su amada
rusa, Oksana Grigorieva, le ha grabado su lado oscuro. Mel que se las daba de
más pío que el fundador de los legionarios de Cristo, escondía el dragón del
arma letal machista, el perplejo imbécil de “La Conspiración” dice que se ha
quedado sin amigos. A trancas y barrancas, la justicia y la libertad hacen
frente a los estrellatos inconmensurables.
Las sardinas se
desparraman de su encañe sobre el plato, el rap flamenco retumbón me mosquea.
No hay noticias de Banderas, estará por llegar, eso sí, una semana después las
banderas siguen copando las terrazas y balcones de la cenefa de cal y ladrillo
frente al mar. Sin solución, pongo el ipod y escucho. “Erase de un marinero/que hizo un jardín
junto al mar/ y se metió a jardinero….” Antonio Machado.
Curro Flores
18 Julio 1910
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