sábado, 22 de agosto de 2020

LAS MUNICIPALES, LO CONCRETO Y LO IMAGINARIO


Elecciones municipales lo concreto y lo imaginario
Estoy seguro que el yoga le sacudirá parte del  estado de ansiedad a Rato, y que el saludo al sol, lo practicará con más soltura en su estera que la genuflexión del arrestado o el decirle ¡hola! a la muchedumbre de indignados por su execrable comportamiento.
La campaña de las elecciones municipales va a comenzar en días, y más que un repaso a la gestión de los ediles, a las revalidaciones o no de los alcaldes, de propuestas concretas para el día a día de nuestros pueblos y ciudades, de augurarnos nuevas iniciativas  de gestión. La campaña se va a centrar en la limpieza, no de nuestras calles, sino de nuestros gestores públicos, a la vista del panorama de los paseíllos judiciales y los sumarios interminables.
En la corta historia de la democracia española, varias veces les ha tocado a las municipales, doblarle el pulso al poder existente en la esfera del estado por el descontento popular y trascender por encima de su ámbito. Estamos en una de esas elecciones, dónde el mejor de los ediles no pasará la prueba electoral,  por verse concernido por el desvarío y la golfería de algunos de sus correligionarios que lo han mancillado con la sombra de la duda, o por las políticas austerísimas que le ha plantado su gobierno.
Sigo con interés los anuncios de los programas electorales municipales, porque  no puedo renunciar a mi pasión municipalista, pero con pavor veo como las energías de la ciudad se va a gastar por necesidades inaplazables de la población más desfavorecidas, es decir, en paliar los estragos que la política del PP a nivel nacional ha hecho sobre el estado de bienestar.
Así que  desahucio, emigración de nuestra población joven, atención a parados de larga duración, políticas contra la violencia de género,  políticas de dependencia o alimentación infantil, se superponen en el frontispicio de la campaña, al elenco de actividades que les son propias a los municipios.
Puede que a algunos no le baste ya prometer sobre el Código Penal, o jurar sobre los Diez Mandamientos, porque la población padece hartazgo, no solo de promesas incumplidas sino del pillaje. Ahora toca la regeneración que van a alumbrar las municipales, pero que nadie olvide que el mismo día en el que tratamos de regenerarnos, hay que seguir ocupándose y gestionar con solvencia, el urbanismo, el agua,  la limpieza, el transporte urbano, del tráfico, de nuestras actividades sociales, de la cultura, de los barrios y su descentralización, de la participación ciudadana.
Motivos había para haber convocado antes las elecciones generales, y haber liberado a las municipales de ser la carga de la prueba ciudadana del imaginario de las generales. Podríamos haber dejado a los futuros ediles competir con razones como compatibilizar sus ideas políticas con lo concreto del día a día menos sofisticado de su tarea gestora.
Curro Flores


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