jueves, 20 de agosto de 2020

IN ILLO TEMPORE


In illo tempore
En aquel tiempo un miembro del Comité Federal del PSOE, y más en circunstancias excepcionales, recibía un mandato por los militantes de su circunscripción, intervenía en función de lo acordado, y al volver daba cuenta de su actuación para ser aprobado o reprobado por sus electores del partido.
En estos tiempos se lee la prensa, el comunicado oficial del partido, si estás cerca de la pomada tu móvil te descubrirá parte de los intríngulis, y para más inri la radio te emitirá la filtración de algún correligionario, de esos que graban con el móvil, capaces de traicionar a Judas y hasta gratis.
De la filtración, por lo que se sabía, y  por lo que de sus voces se colige, algunos dirigentes regionales, pretenden reducir con su potestad en el escaño federal el campo de maniobra de Sánchez, menoscabándole su autoridad. No recuerdo haberme reunido con los míos para mandatar tan singulares intervenciones como en aquellos tiempos, por lo tanto, me encanta el moquete de Pedro de devolver a los militantes la decisión de apoyarle, o no, en sus acuerdos para un futuro gobierno.
Pedro Sánchez ha dado un paso al frente ante  su Majestad, la responsabilidad no es osadía, en cambio la incompetencia para asumir de primeras el encargo del Rey denota el miedo de Rajoy.
Mientras las murgas y las comparsas andaluzas van desgranando con chirigotas, las privaciones que vivimos, seguro ha quedado para los tiempos de cuaresma que tengamos gobierno, y lo que es peor que nos citen los errores a votar de nuevo.
Ahora que nos hablamos más los vecinos e incluso los socialistas entre nosotros, como en los tiempos de la duda, solo exigimos altura de miras. Es tan fácil en las conversaciones, ponernos de acuerdo en los mínimos comunes denominadores, de obligado cumplimiento, que un buen gobierno debe hacer en España después del periodo de rasurado del PP, que ni el peor de los novatos o el otoñal debiera de estar dispuesto a cumplir.
No es el tiempo para la cobardía, no es el tiempo tampoco para el gesto televisivo, no es el tiempo de las maniobras partidarias, ni las internas, ni las externas. Es el tiempo, de poner los programas encima de la mesa, de casarlos y amistarlos. Es el tiempo de poner a los mejores, de recuperar la ética pública, y de devolverle a la política los atributos morales y de excelencia social y gestora que nos merecemos.
In illo tempore los ciudadanos nos quisieron porque dimos lo mejor de nosotros mismos, y nadie se dejaba nada en el tintero en nuestras entusiasmadas discusiones.
Curro Flores


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