viernes, 21 de agosto de 2020

ESPERANZA A LA ACECHANZA


Esperanza a la acechanza
La debilidad del poder de Rajoy y su gobierno, lleno de ademanes de satisfacción, y condenando a todas las capas de la población, las que solo tienen el merecimiento de ser más y tener menos. Lo lleva a perder la popularidad entre sus votantes a  límites de descreimiento y absoluta desesperanza.
El poder que no la autoridad está en el BOE y en unos escaños que se mojan, la confianza en las instituciones espera ser reflotada como el Costa Concordia, y mientras todo va haciendo agua, Esperanza Aguirre al acecho enseña la regadera.
Si la señora caza cerebros no se hubiera puesto en expectativa de destino, dimitiendo como madrileña jefa, seguro que Terrence Burns, el hacedor de los discursos y entrenamientos de los delegados españoles que hablaron en el caro  despiporre olímpico, le hubiera dado un toque golfista a su intervención, con más cuba libre y menos café con leche.
Los que como ella pueden disfrutar a lo largo del green del swing y habilidad en el  back spin (golpe con efecto retroceso), siempre  pueden consolar su discurso de  la igualdad de oportunidades viendo la sombra de un caddie que le sigue y que puede llegar a ser un Miguel Ángel Jiménez, o de un lagunero que acumula pelotas perdidas para venderlas como un chino.
En los tiempos que corren hay quién masculla la esperanza entre las colas del desempleo o en las de la administración de loterías, otros eligen darse la mano a lo largo del mapa, en las colas devotas de promesas de penitentes hacen su turno de fe, mientras la caridad la desafía con sus aglomeraciones frente a los bancos de alimentos. La Europa en ralentí nos muestra todas las velocidades en la calle que puede tener el desánimo de la crisis.
Pero la esperanza que es tozuda por definición, les viene a la derecha de manos de una mujer aguerrida, liberal de esa parte de los principios que como te descuides te salta un ojo. Doña Espe trae la buena nueva del adelgazamiento fiscal, que siempre conlleva acabar con la bulimia del gasto que no es otra cosa que llevar a la anorexia al estado, para aumentar el raquítico amparo a la ciudadanía.
Perder la esperanza, nos decía mi admirado conciudadano don Jorge Guillén, es lo único reaccionario. Pero concebir la esperanza en la señora Aguirre, nos predispone a agudizar nuestro cerebro, para no jibarizar más los asideros de nuestra existencia  colectiva.
Curro Flores



No hay comentarios:

Publicar un comentario